Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Marta Pita Dopico, CM y coordinadora de No ficción de LES Editorial.

 

Más que nunca, por un Orgullo combativo

 

Estamos en el mes del Orgullo LGTBI, en uno de esos años en los que nos jugamos mucho políticamente con la ultraderecha amenazando con privarnos de nuestros derechos más básicos y derogar los últimos avances legislativos conseguidos. Hacer valer nuestra voz y enfrentarnos a la ideología reaccionaria parece más importante que nunca.

 

Así que repitamos eso de orgullo, orgullo… ¿Orgullo de qué? Pues Orgullo de mucho y hay que decirlo claro. Orgullo porque seguimos viviendo, resistiendo y existiendo a pesar de dichas voces reaccionarias que quieren que nos armaricemos, callemos y desaparezcamos.

 

Orgullo porque la historia del colectivo LGBTI no ha sido fácil. Hay que recordar que se nos consideraba enfermes, delincuentes, se nos encarcelaba, apaleaba, rechazaba, asesinaba… Y de todo ese dolor colectivo surgió cada vez una identidad propia mayor y más fuerte para enfrentarnos a todo ello. Por eso se habla de colectivo, precisamente. Porque aúna políticamente a todas esas identidades que por su orientación sexual y/o identidad de género se consideraban marginales y porque hicimos de la unión y articulación colectiva nuestra fortaleza.

 

Orgullo porque del hartazgo contra la violencia nació un movimiento de resistencia, frente a las redadas policiales y la estigmatización se organizó lo que hoy llamamos movimiento LGBTI. Orgullo porque el primer Orgullo fue una revuelta y, ante los eventos cada vez más mercantilizados que se celebran cada año equiparando el Orgullo con una simple fiesta llena de grandes empresas y marcas, conviene recuperar ese espíritu, tenerlo presente y saber de dónde venimos (y a dónde vamos).

 

Orgullo porque vivimos en un país en el que las personas LGBTI eran señaladas e internadas en centros psiquiátricos y prisiones hasta hace escasas décadas. Donde el franquismo nos persiguió y buscó eliminar, pero, como bien explica Estefanía Sanz Romero en el libro de Silenciadas, querer hacer como que una realidad no existe no cambia la realidad. Existimos…, así que soporten.

 

Orgullo porque poco a poco con el activismo y la unión se fueron cambiando mentalidades y ganando derechos. Y porque queda mucho y hay quienes quieren que volvamos para atrás, pero no les daremos el gusto de aceptarlo. Pero además tenemos que sentir Orgullo por todas las personas que quedaron atrás, las que vivieron marcadas por el sufrimiento y las que sufrieron en sus carnes la LGBTIfobia, la humillación y el rechazo. Por aquellas a quienes mataron los retrógrados, los intolerantes y los fascistas.

 

Orgullo porque dentro del colectivo hay muchas diferencias y tantas experiencias como personas distintas. Y no podemos olvidar nunca a las más vulnerables y precarizadas y a las que se dificulta mucho más la vida en su cultura o contexto. Es decir, si sentimos Orgullo, hay que sentirlo por todas las letritas del colectivo, por las más invisibilizadas y las que no salen casi nunca en los carteles institucionales ni se las tiene en cuenta (cuando no se las niega por su identidad u orientación) como miembros del colectivo.

 

Y, en definitiva, Orgullo por muchas cosas más y porque sabemos que la situación sociopolítica no es muy halagüeña, pero es cuando más unides tenemos que estar. Siéntete orgullose de ser quien eres y más aún si eso frena a los fascistas. Y si no te ves capaz, recuerda que la comunidad LGBTI siempre ha sido familia elegida para quien se ha sentido rechazade o violentade. No estás sole. Y que la lucha es larga porque no hay que asumir que los derechos que se tienen no se puedan perder en cualquier momento.

 

Así que vamos allá, este año es más importante que nunca y tenemos razones de sobra para seguir resistiendo y luchando. ¿Cuáles son tus motivos para sentirte orgullose? ¡Feliz y combativo #OrgulloLGBTI siempre!

 

 

Denuncia social en ensayo y ficción