Cris Ginsey y Anna Pólux son coautoras de la bilogía Cosas del destino (El diario de Claire Lewis y El efecto mariposa), y por separado de: 12 700 km (Cris Ginsey), El Plan C y Al primer click (Anna Pólux). Aunque tienen más obras en camino…

 

De fanfic a libro

¿Shippeas a las protas de tu serie favorita, pero los guionistas te tienen manía y no las llevan más allá de una «amistad» extremadamente intensa y bastante cuestionable?

Para eso están los fanfics.

¿La pareja lésbica de tu serie favorita es sacrificada siguiendo un hilo argumental de los de «¿qué me estás contando?» con balas perdidas, enfermedades lébico-selectivas y mucha mala leche?

Benditos sean los fanfics.

¿Las series no te dan lo que quieres? ¿Los libros se te quedan cortos? ¿Poco sexo en pantalla? ¿Mucho labio y poca lengua? Demasiados besos de abuela y exceso de amores bollo de los platónicos… ¿Y Samantha y Lara Croft?

No sufras más. El maravilloso mundo de los fanfic te acoge con los brazos abiertos. Un universo casi infinito hasta los topes de contenido de chicas enamoradas de chicas. Un montonazo de historias para todos los gustos.

¿Obras maestras, pseudoliteratura infumable o «psé, para pasar el rato»? Hay quien los adora, hay quien los detesta y a lo mejor también hay quien no sabe qué son… En honor a este último segmento poblacional demos unas breves pinceladas de lo que es el fenómeno fanfic (así en general, que tampoco poseemos conocimientos más allá de los de nivel usuario amateur).  

FANFICTION

«Ficción escrita por fans», así de simple. Son los propios fans de una serie/libro/película/videojuego… etc. los que deciden darles vida a sus personajes favoritos más allá de la trama oficial. Toman prestados a dichos personajes para escribir historias alternativas a las planteadas en sus lugares de origen y esto abre un maravilloso abanico de posibilidades: nuestro personaje favorito no tiene que morir, nuestra pareja SUPERSHIPPEADA puede disfrutar de una maravillosa relación muy real y nada platónica con besos espectaculares y sexo del increíble.

 

 

Encuentro con Cris, Anna y Andrea Mira, autora de Cuarta Fase, originalmente un fanfiction. Además, también presentamos el libro de Marta Pita Dopico, El Legado de Lexa, sobre el impacto de este personaje que tantos fanfictions ha inspirado.

              

Fanfics hay de muchos tipos y categorías: friends to lovers (de amigas a amantes), enemies to lovers (de enemigas a amantes), fake girlfriends (en estos fingen ser novias y acaban siéndolo de verdad porque el roce hace el cariño)… Suceden en diferentes espacio-tiempos: a veces son los mismos que en el lugar de origen, pero en muchas historias nuestros personajes fav pueden estar en el instituto, en la universidad, dirigiendo grandes empresas, arreglando coches, siendo superestrellas de la canción… las posibilidades son infinitas…

Por tanto, existen muchos tipos y tantas tramas como fanfics escritos hay, porque cada uno tiene la suya, pero vamos a centrarnos en una distinción del universo fanfic que es importante para el tema que tenemos entre manos (la transición de fanfic a libro):

Fanfics AU (alternative universe): Son los fanfics ambientados en un universo alternativo, donde los escritores toman prestados el físico y el nombre de los personajes, pero los sacan de su mundo ficticio original y la historia sucede en un espacio-tiempo diferente inventado por el escritor. Dentro de esta categoría tendríamos además la posible etiqueta OOC (out of character) que quiere decir que las personalidades de los personajes tampoco son las mismas que en la serie.

Fanfics canon: son aquellos fanfics que suceden respetando el universo original en el que se desenvuelven los personajes, en el mismo espacio y con sus mismas personalidades, pero los escritores inventan nuevos argumentos alternativos al oficial.

Nosotras hemos venido aquí a hablar del proceso de transición de fanfic a libro, que sucede cuando tienes una historia en formato fanfic y quieres cogerla y publicarla, ya sea con el respaldo de una editorial o autopublicándola. Para hacer esto hay que cambiar cositas… ¿y qué cositas son?

Pues depende, lo puedes tener más o menos jodido dependiendo del tipo de fanfic que hayas escrito:

Si tu fanfic es AU/OOC (universo alternativo, distintas personalidades), pues la trama, los lugares y las personalidades de los personajes son originales y tuyos, así que en principio no tendrías que modificar nada. ¿Nada de nada? No. Nada de nada no. Tienes que cambiar los nombres de los personajes y por muy light, nimia y sencilla que pueda parecer esta tarea a simple vista, tiene su miga y te pasarás horas en páginas del tipo: behindthename.com, nombresdebebes.com, 256nombresdeniña.es, nombresoriginalesparatubebe.org. Invertirás horas o incluso días en perseguir el nombre perfecto, porque «este no le pega» y «este le pega, pero así se llamaba la mejor amiga del primo segundo de la protagonista de mi otra historia…».  Y cuando por fin tengas el nombre elegido, te falta el apellido, guapi… que la fuerza te acompañe.

Los fanfics canon (desarrollados en el universo de origen de los personajes) requieren de más modificaciones para poder publicarse como libros, ya que tendrían que sustituir todo ese universo con «copyright» por otro distinto, y suponemos que ese es un trabajazo muy grande que requiere mucha imaginación. Y encima se tienen que cambiar los nombres también… Un completo.   

Afortunadamente, nuestra experiencia en el campo de «fanfic a libro» se sitúa en el primer caso, ya que todas las versiones fanfic de nuestras historias estaban enmarcadas en un universo alternativo inventado y las personalidades de los personajes tampoco tenían que ver con las que les caracterizaban en su serie de origen, así que cambiamos los nombres y a correr.

¿A correr?

No. A correr no, porque si tienes la enorme suerte de publicar con una editorial, se inicia el proceso de edición del manuscrito con la editora y hay que repasar y quitar y poner. Hay sugerencias para mejorar la historia y sobran gerundios y sobran adverbios terminados en «-mente» (sobran muchos adverbios terminados en -mente), hay demasiados «joder» y algunas otras palabrotas. Así que empieza un partido de tenis vía e-mail en el que te vas pasando la pelota con la editora en plan regateo: «¿quitamos esto?», «venga, va, lo quitamos»; «¿ponemos esto?», «pues mira, casi que no»; «quito este joder y a cambio te doy un -mente», «ese joder es muy importante, dos -mentes y me lo pienso»… y así pasas unos días muy entretenidos hasta que ambas partes estáis satisfechas con el resultado.  

¿Y qué pasa cuando ya has terminado de corregir el manuscrito con la editora? Pues que tu historia está lista para ser publicada y es el momento de empezar a preguntarse «Ay, madre mía, ¿gustará fuera del fandom?», «¿le irá bien?», «¿le irá mal?», «¿comerá fruta y verdura?», porque tu hijo está listo para salir al mundo y le pueden llamar guapo, pero también le pueden llamar feo. A cruzar los dedos.  

Tu historia fanfic en origen ahora es un libro publicado y mucha de la gente que lo lea no sabrá que antes era un fanfic. Pero aunque ya no quede ni rastro de los personajes originales hay algunas cosas que las historias que nacieron como fanfic pueden tener en común, metidito en su estructura debido al proceso de construcción y su forma de publicación en las plataformas de lectura online: por entregas, capítulo a capítulo.

Rescatemos un par de estas características como cierre de ceremonias:  

Los cliffhanger: también conocidos como «¿pero cómo lo dejas así?» o «¿y cómo espero yo una semana para saber quién es la que acaba de llamar al timbre?». Y es que cuando publicas una historia capítulo a capítulo y quien te lee tiene que esperar días/semanas/meses de uno a otro, intentas que cada capítulo le deje con muchas ganas del siguiente para que no te abandone a mitad de camino. ¿Pura maldad nacida del infierno? ¿Brillante estrategia comercial? Como gustéis, pero el nombre técnico es cliffhanger. A lo mejor leerlos todos seguiditos cuando tienes el libro entero en tus manos te deja un poco con la lengua fuera…  

Anteriormente en (*insertar nombre de historia*) : al pasar tiempo de un capítulo al siguiente, y mucho más tiempo del capítulo 3 al 154, en muchas ocasiones quien escribe fanfics rescata ideas/acontecimientos recogidos en capítulos anteriores como una especie de recordatorio para el lector en plan «¡acuérdate que en el capítulo 27 se le había roto el ordenador, así que el ordenador que tiene en el capítulo 31 no es el suyo!» o «al loro, nena, que en el capítulo 13 este personaje hablando con su enamorada dejó caer como de pasada que le gustaban las garrapiñadas y ahora en el 18 su enamorada le acaba de regalar unas garrapiñadas, qué cuqui que se acuerda, ¿no?». Su enamorada es muy cuqui y se acuerda, pero muchas de las personas que se están leyendo tu historia seguro que no, porque tienen vida propia fuera de tu fic o una memoria deficiente. Mejor recordárselo. Evidentemente este recurso no es tan necesario cuando escribes una historia que sabes que va a poder leerse en un período más o menos corto de tiempo.

Hasta aquí nuestra humilde aportación al tema «de fanfic a libro», pasamos al momento más temido: las preguntas al auditorio, así que tenéis tres segundos para mirar hacia abajo o para sonaros la nariz como técnica de escape-evitación.

Tres.

Dos.

Uno.

Allá van:

¿Sabíais lo que era un fanfic? ¿Os gustan los fanfic? ¿Odiáis los fanfic? ¿Cuál es vuestro fanfic favorito? ¿Escribís fanfic? ¿Tenéis alguna información interesante acerca del tema fanfic-libro que queráis compartir con la clase?

Muchas gracias por vuestra atención.

Nos leemos.

Un abrazo fuerte,

Cris y Anna.   

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