Tiempo de lectura: 6 minutos

Inauguramos la colección de Ciencia ficción | Fantástica con Nivel 10. Y lo celebramos conociendo un poco mejor a su autora, Fani Álvarez, que nos trae la entrevista que le ha hecho Miriam Beizana Vigo.

Quería empezar mi aportación a la página de forma especial. No sabía muy bien cómo hacerlo, las primeras entradas en un blog siempre son las que más cuestan: presentarse, decir algo interesante para que la gente decida volver, etc. Muchas de vosotras ya me conocéis, bien por haber leído ya Nivel 10 o bien por haber visitado mi blog, pero para las caras nuevas —y no tan nuevas— he querido hacer una entrada más personal en forma de entrevista. ¿Y qué mejor entrevistadora que una de las primeras personas que leyó la novela y la recomendó en su blog? ¿Quién mejor que una de las primeras personas que conocí gracias a la novela y al amor por la literatura que tenemos en común? Ella es Miriam Beizana Vigo, escritora y cofundadora de A Librería, portal web dedicado a la crítica literaria. ¿Listas? Comenzamos.

M: Escribir una novela implica ganar muchas cosas. Pero, estarás de acuerdo conmigo en que, también, se pierden muchas otras: tiempo de ocio, vida social y demás. ¿Por qué cometer esa locura de escribir?

Sí, escribir requiere un sacrificio muy grande de tiempo, esfuerzo y recursos. Sobre todo porque lo que viene después es incertidumbre: no sabes si acabarás satisfecha con el resultado de tu obra, si a la gente le gustará, si las reseñas serán positivas o no, si venderá lo suficiente, etc. Estás poniendo toda tu energía en un proyecto que podría ser un fracaso absoluto o un completo éxito. Cuando empecé a escribir Nivel 10, estaba trabajando y estudiando un máster a la vez y había retomado la escritura porque me había dado cuenta de que eso era lo que me ayudaba a seguir adelante cuando tenía mis crisis vocacionales y existenciales. Me he saltado muchas clases del máster para irme a la biblioteca a escribir y volvería a hacerlo si sintiera de nuevo esa especie de vacío y ese «qué hago con mi vida». Es la locura de escribir lo que me mantenía a flote en la locura de la vida y ha seguido siendo así desde entonces. Cuando empecé, escribir era mi medio para contar las historias que yo quería leer y de interactuar con otra gente que quería historias como las que yo escribía (empecé con fan fiction, lo que se podría interpretar como precisamente eso, un modo de plasmar lo que los fans queremos ver realmente). Con el paso del tiempo, la escritura se ha convertido también en mi terapia personal cuando necesitaba desahogarme y evadirme de los problemas y desgracias familiares que he pasado estos últimos dos años. Si intento imaginarme mi vida sin poder escribir, creo que lo primero que se me viene a la mente sería «desasosiego» o «desesperación» o quizá a mí misma dándome cabezazos contra la pared. Así que supongo que esta es la respuesta más sencilla, escribo porque lo necesito y porque no me imagino no haciéndolo.

M: Desde que has empezado a escribir hasta ahora, ¿Ha cambiado tu concepción de la literatura y la manera de entender su función? Porque, aprecio que además de querer entretener, con Nivel 10 has buscado otorgar a tu obra cierto cariz de denuncia social.

Por supuesto. Siempre me ha fascinado la literatura como disciplina académica y cada oportunidad que he tenido de estudiarla o aprender sus aspectos más teóricos la he aprovechado. Era un interés desde el punto de vista lector y, aunque de joven escribía mis relatos y cuentos, ha sido desde que me empecé a tomar la escritura más en serio cuando me di cuenta de todo lo que hay detrás, de cómo afecta el contexto socio-cultural, los sucesos del día a día y el panorama editorial. Ahora conozco la literatura un poco más desde dentro y soy más consciente, gracias a las redes sociales, de su verdadero impacto en los amantes de la lectura. Una de las cosas más importantes que he aprendido es que, como un gran superpoder, la escritura conlleva también una gran responsabilidad. Cuando nuestra obra llega a otras personas, estas harán su interpretación y sacarán de ella lo que más les ha marcado y, como escritora, quiero que esa huella sea positiva, quiero que, cuando alguien termine mi novela, piense «necesitaba encontrar una historia como esta» o «qué bien encontrar un personaje así». Como ya he dicho, me dediqué un tiempo a escribir fanfics y el denominador común de quienes escribíamos y leíamos este tipo de historias es que queríamos ver nuestra realidad reflejada en la ficción, y creo que, mi gran responsabilidad y deber como escritora es hacer visibles esas otras voces que dicen «yo también existo». Con Nivel 10 no solo quise contar una historia de amor entre dos mujeres, sino que esa historia de amor reflejase también la gran cantidad de obstáculos que el colectivo LGBT+ nos encontramos día a día en todo el mundo.

M: Nivel 10 es tu opera prima. ¡Y qué opera prima! Más de 400 páginas de una historia distópica oscura que entraña, no me lo vas a negar, cierta complicación. ¿Cómo fue el proceso de crear el mundo y la sociedad de Saphen?

Fue muy divertido. Me lo pasé genial creando cada detalle y me lo tomé muy en serio. Cuando empecé a escribir la novela, ni siquiera sabía lo que era el worldbuilding, sencillamente me ponía a inventarme nombres de ciudades, tradiciones, normas sociales, a dibujar el mapa de Saphen, los aparatos electrónicos, etc. Todo nació por un trabajo de la universidad sobre lenguaje corporal. La idea original consistía en una marca que se hacía en el nacimiento para distinguir a personas LGBT+, pero poco a poco fue evolucionando hacia un dispositivo penal general. Como decidí no ambientar la trama en nuestro mundo (lo único que mantuve fue el calendario), sabía que tenía que pensar en muchos detalles para crear un mundo verosímil. Creo que una de las primeras cosas que describí fue el C-BeCon en sí, su funcionamiento y su característica marca, y después, la nueva forma de hacer teatro. A partir de ahí, el sistema de niveles fue surgiendo poco a poco. En cuanto a la geografía, Beltaríh es una mezcla de las ciudades que han significado algo importante para mí: la capital de Saphen tiene mucho de Varsovia y Glasgow (algunos lugares de esta última están descritos en la novela tal y como los recuerdo), pero también de Almería, Valladolid, que sirvió de inspiración al parque más grande de Beltaríh, y Santander, ciudad de la que surgió la figura de Saúl Zaikmann y donde escribí un par de capítulos. En definitiva, sí, fue un proceso complejo, pero lo hacía con tanta ilusión y ganas que apenas me resultaba tedioso.

M: La historia la protagonizan dos figuras femeninas muy fuertes y carismáticas. También, muy diferentes entre sí. Hablando de Úrsula, una joven y reconocida actriz de teatro. ¿Es un reflejo de ti o te sientes más unida a Dafne?

Me siento más unida a Dafne, la verdad, aunque me parezco un poco más a Úrsula. No obstante, hay un poco de mí en cada personaje, sobre todo en cuanto a emociones se refiere. Alguna característica de mi personalidad se ha colado en ellas, pero es mi forma de sentir y de reaccionar a mis emociones lo que más me ha servido a la hora de escribirlas. Las decisiones precipitadas y, en ocasiones, alocadas de Úrsula; los sentimientos bien contenidos y amarrados de Dafne; incluso el desenfado de Alioth nacieron de mí y se reflejaron en la historia de forma natural.

M: Que la homosexualidad sea un delito e implique el castigo de implantarse  un C-BeCon otorga a la novela una importante metáfora de lo que ha supuesto para muchos pertenecer a este colectivo. ¿Crees posible que esta especie de caza de brujas pudiera volver a repetirse?

Creo, de hecho, que ya se está dando en muchos lugares del mundo. Cuando escribía la novela, las leyes de Rusia dejaban muy claro que no somos bienvenidos en el país. Si solo fuera Rusia, no sería tan malo, pero la lista de países donde tendríamos un final parecido es dolorosamente larga. Y, si miramos nuestro propio país de un tiempo a esta parte, vemos que algunas leyes y decretos nuevos parecen perjudicar siempre a los mismos colectivos: Mujeres y LGBT+. Nos están obligando a dar pasos atrás en un camino que ya teníamos andado.

M: La literatura lésbica vive, por fin, una época de diversidad donde las lectoras LGBT tenemos dónde elegir. Sin embargo, creo, que todavía queda mucho por progresar. ¿Cuáles han sido tus autoras de referencia de este tipo de novelas?

Por suerte así es y poco a poco vamos consiguiendo la diversidad que merecemos. Creo que mucha de esta labor recae en el boca a boca, en las redes sociales y en las editoriales más independientes que apuestan por estas historias. Soy de la generación que creció viendo solo lo que echaban en la tele, escuchando solo lo que salía por la radio y leyendo solo lo que estaba en las librerías (o en los coleccionables de los quioscos), por lo que, cuando daba con un libro de temática, la huella que dejaba en mí era muy fuerte. Por eso, entre mis referentes de literatura lésbica cuento a las primeras autoras que leí: Alice Walker, Virginia Woolf, Patricia Highsmith y Fannie Flagg.

M: Antes de publicar con LES Editorial has tenido experiencia como autora autopublicada. Aunque esta última opción no es nada desdeñable, me imagino que sentirás que has dado un paso adelante en tu carrera literaria, ¿cierto?

Sí, sobre todo porque lo siento como una muestra de confianza grandísima. Me sigue pareciendo irreal que alguien se haya fijado en mi obra y considere que es lo suficientemente buena como para darle una nueva vida bajo un sello editorial. Es un paso adelante sobre todo porque he pasado de un camino mayoritariamente solitario a contar con profesionales que aportan su experiencia y conocimiento a mi trabajo y en las que sé que puedo confiar para sacar lo mejor de la novela.

M: En un futuro a corto plazo, ¿qué tipo de dirección tomarán tus letras? ¿Seguirás dedicándote a la ciencia ficción o te sumergirás en nuevos proyectos?

En estos momentos estoy más sumergida en la fantasía, un género que he descubierto que me encanta y con el que me gusta recrearme en el sentido de la maravilla. Sigo escribiendo cosillas de ciencia ficción, pero son sobre todo relatos cortos. Mis proyectos más ambiciosos son, por el momento, de fantasía.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Alert: Contenido protegido.