Un año más llega el verano (aunque cada vez el verano parece llegar antes y alargarse más de lo debido, pero ese es otro tema). Entre distintos niveles de precariedad y posibilidades económicas, hay gente que todavía se puede permitir viajar e irse de vacaciones, incluso al extranjero. Pero ser una persona LGBTI+ pone más difícil esta cuestión, teniendo que cuestionarse aspectos como la propia seguridad e integridad personal en función de las leyes y costumbres de los distintos países del mundo.
Según el último Gay Travel Index que desde el año 2012 viene publicando la revista Spartacus Canadá, Islandia, Malta, Portugal y España son los países más seguros para viajar si perteneces al colectivo LGBTI+. Este índice se basa en datos recogidos por asociaciones como Equaldex, la ILGA o Transrespect, que analizan los diferentes niveles de protección legal, la opinión pública y la percepción de las personas de cada país mediante encuestas y otras fuentes de datos. Sus datos coinciden bastante con los extraídos por el completísimo informe realizado por la agencia Asher & Lyric en el año 2023, que sitúa a España en séptimo lugar y detalla una gran cantidad de variables país por país. En el polo contrario tenemos lugares como Arabia Saudí, Nigeria o Guyana, entre otros, donde tu orientación sexual o identidad de género está criminalizada y se puede castigar con cárcel o muerte.
Obviamente, entre ambos extremos hay muchos casos intermedios donde el respeto que vayas a recibir por tu identidad puede ser más complejo o complicado de valorar. Desde una razonable tolerancia en zonas más turísticas (que te coloca en una zona gris) a pesar de la falta de protección legal hasta el hecho de que determinadas muestras de afecto público puedan ser mal vistas incluso en países de supuesta aceptación. Siempre es recomendable tener cuidado, sobre todo si no estás segure de las reacciones locales.
Aunque todo esto está muy bien y a menudo es útil buscar información si vas a viajar a algún país por temor a las posibles consecuencias o con la idea de buscar áreas de ambiente u ocio LGBTI+, no está de más un pequeño matiz. Y es que hay países, ciudades y empresas que se han lanzado de cabeza a la piscina del turismo rosa, es decir, a tratar de situar ciertos lugares como destinos de turismo LGBTI+ y ofrecer servicios y ofertas específicamente dirigidos a nuestros bolsillos. Lo que viene siendo instrumentalizarnos para salir rentables al capitalismo. Ahí vemos mismamente cómo en el estudio de Gay Travel Index citado antes se incluye la categoría de “Marketing LGBTQIA+” como un aspecto de importancia creciente que da puntos positivos al país en cuestión.
Más allá de los problemas de masificación y del turismo insostenible que tanto promueve el capitalismo, también hay que tener en cuenta aspectos todavía más turbios de este modelo, por ejemplo, el pinkwashing, algo en lo que es experto el Estado de Israel (por sacar un tema de desgraciada actualidad). Esto implica utilizar los derechos LGBTI+ como una especie de máscara para encubrir otros aspectos negativos de su sociedad, concretamente el genocidio contra el pueblo palestino, mientras buscan construir una imagen pública positiva de tolerancia hacia el colectivo. Se posicionan así como un destino vacacional y turístico de esta índole, centrando esfuerzos en convertir algunas ciudades concretas en lugares LGBTIfriendly para ser percibidos como un Estado más progresista.
Las dos caras de la moneda. Son tantas las cosas a tener en cuenta que incluso países que hasta hace relativamente poco considerábamos más seguros hoy nos hacen dudar de si es buena idea visitarlos. Y esto va más allá del viaje por temas de ocio o descanso, a veces puede tener que ver con asuntos laborales o meros cambios vitales, si es que te toca emigrar. En los Estados Unidos trumpistas ya se conocen casos de personas trans que son detenidas en aduanas o a quienes se les impide la libre circulación porque su documento de identidad o pasaporte indica un género que esta gente no acepta.
El viraje ultraderechista en muchos lugares del mundo pone en jaque derechos que parecían más o menos aceptados y nos recuerda que nuestra seguridad puede verse amenazada en cualquier momento y lugar o resentirse al atravesar determinadas fronteras. Así que si vas a viajar al extranjero este verano, mucho ojito. Cuidémonos mucho.
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