Continuamos el repaso de LES Editorial en la Feria del Libro de Madrid 2018 con Ros Serra. Primero se dejó ver el sábado por la mañana en la firma de Fani Álvarez; y por la tarde fue su turno de firmar ejemplares de Girl. Girl. Girl. en la concurrida caseta de Berkana, un punto de encuentro ineludible de literatura LGBT+. Por la tarde asistimos al “encuentro” con la autora en la Guardería Diábolo, donde Valle, su dueña, nos trató fenomenal y, además, pudimos disfrutar de una agradable charla post-encuentro con vino y queso manchego. Y ahora, le damos la palabra a Ros para que nos cuente su experiencia en primera persona.

 

CRÓNICA DE LA FLM 2018, POR ROS SERRA

Este pasado fin de semana tuve el enorme placer de asistir, por primera vez en mi vida, a la Feria del Libro de Madrid. Había mucha gente, hacía calor y esas dos cosas juntas no suelen ir bien. Digamos que esta es la excepción que confirma la regla.

Por la mañana me acerqué solamente para conocer a Fani Álvarez y para que me firmara Nivel 10. Es una chica estupenda, si alguna vez tenéis la oportunidad de conocerla, hacedlo porque os va a tratar como reinas.

Cuando era por la tarde llegué con el tiempo pegado a la caseta de Berkana, ya había una chica esperando para que yo le firmara el libro. Sois más puntuales que yo, vaya.

Mientras andaba deprisa entre el gentío de la feria, notaba cómo los nervios me recorrían el cuerpo, como si yo fuera una bombilla iniciando una sobrecarga de electricidad. No sé hacer metáforas.

En el momento en el que planté el culo en la silla, se me fueron todos esos nervios y me quedé tranquila.

La gente que vino a que yo le firmara fue adorable. Me encantó conocer a cada una de las chicas que se interesaron por mí, hablar con ellas un poquito y ver lo buenas personas que son. Si pudiera me iría a tomar algo con todas ellas, no tengo ninguna duda.

Luego estaban las personas que iban, cogían mi libro, leían la sinopsis y, sabiendo que yo estaba ahí, murmuraban un “meh” y se iban por donde habían venido. Aunque parezca que eso desanima, a mí me hacía mucha gracia.

Después fue el encuentro en la guardería Diábolo. Es muy divertido ver a un grupo de adultas sentadas en sillas para gente de dos o tres años. Estaba mi abuela también, que no sabe que soy bisexual pero no se enteró de nada.

Ahí tuve la oportunidad de hablar de forma algo más detenida con la gente. Para mí fue un reto personal muy grande, pero mereció la pena el esfuerzo. Nunca me voy a olvidar el momento en el que me tuve que descalzar por el dolor de pies y me puse a hablar con la gente con un calcetín de cada color.

En especial, no creo olvidar jamás una conversación muy especial con una chica.

Y eso fue todo. Espero poder repetir el año que viene la experiencia. ¡Gracias por asistir y muchos besos a todas!

Fotos en la Guardería Diábolo de Carlos Paverito.

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