Igual parte del problema es que la mayoría estamos hartas de la didáctica. Nos hemos pasado la vida desasnando señores (sobre todo) y enarbolando complejísimos argumentos que justifiquen nuestra orientación sexual a ojos de quien realmente no tiene ninguna intención de comprenderla y sí muchas ganas de poner en tela de juicio nuestra identidad.
¿Por qué tenemos que ser siempre pacientes, cultas, comedidas e instruidas? ¿Le da eso una pátina de respetabilidad a con quién nos acostamos o por quiénes decidimos bajarnos las bragas?
Aquí hoy vamos a apostar por el sarcasmo, la ironía y la jarana. No siempre hay tiempo ni ganas de hacer pedagogía y a veces es mucho más divertido ver la confusión en los ojos de quien no sabe o no quiere ver. Vamos a hacer caer algunos monóculos y escandalizar porque sí. Porque podemos. Y porque tenemos todo el derecho del mundo.
Lo que tú tienes es vicio
Dilo tata. Reina. Mastodonta. De hecho, tenemos una oración antes de ponernos al tema: “Por el vicio y por el fornicio, quiera la providencia dar a nuestros genitales bullicio”.
Entonces te van los tríos
Con un trío no me llega. Orgías romanas o nada. Calígula es mi pastor, nada me falta.
Es que estás confundida
Sí (carita de pena con los ojos del gato de Shrek). Me confunde sobre todo el nivel de estupidez de algunos seres humanos para llegar a hacer estas preguntas.
A ver, en realidad tú eres (hetero o lesbiana)
(Te conocen mejor que tú, es acojonante). Ostras, menos mal que me lo has dicho porque entonces me he estado acostando con las personas incorrectas. Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir.
¿Te enamoras de las almas?
Por supuesto. De hecho, nuestras relaciones consisten en una intrincada meditación tántrica hasta que alcanzamos el clímax, pero únicamente cuando se alinean los planetas. (¿No querías misticismo? Pues toma dos tazas).
¿Pero tú no tenías novio?
Claro, y luego novia. Tenemos que rellenar la cuota porque si no nos quitan el carnet de bisexualas. No sabes lo estricto que es el Gobierno con esas cosas.
¿Y cuáles son tus porcentajes de atracción mujeres/hombres?
(Esta es mítica porque ayuda mucho a nuestro interlocutor a saber si eres más hetero o más lesbiana. Bi no puede ser. E invita a la introspección y a elaborar complejas tablas de Excel con tus gustos y amantes). La respuesta más eficaz es: siempre 100 % harta de preguntas estúpidas.
Eso es que estás experimentando
Por supuesto que sí, cariña. Soy más de letras que Cervantes, pero en temas de sexualidad me calzo la bata blanca y me vuelvo la reina de los matraces. Lo que esconde esta cuestión es siempre la asunción de que lo tuyo son los señores y lo otro un pasatiempo. Como quien juega al Minecraft. Porque sabemos que el safismo no es nada serio. Es un ratito. Y luego se pasa.
Bueno, es que yo creo que todo el mundo es un poco bi…
Mis dieses a la iluminación platónica de las almas predestinadas sin importar el género, pero… ño. ¿Que ojalá? Pues un poco, imo. Pero si vas a jugar a diluir la experiencia bisexual, podemos jugar todes y puedo decirte tranquilamente que lidies tú misme con mi opresión diaria, ya que estás tan concienciade.
Pero algo echarás de menos je, je je
Curiosamente esta se escucha sobre todo de boca de señores. Así que lo mejor es esbozar media sonrisa y decir que sí, que echas algo de menos. Las sociedades que no eran falocéntricas.
¡Así tienes el doble de posibilidades! *guiño, guiño, codazo, codazo*
A nuestros interlocutores les gusta aquí destacar nuestra astuta picardía porque claro, todes sabemos que la orientación sexual la eliges como la carrera, después de estudiar muy bien tus opciones y tras una intensa meditación al respecto. Dependiendo de cómo de self-deprecating te sientas, puedes responder “sí, y el doble de cero es cero” o “claro, porque como a cualquier buena bisexual me gusta cualquiera”.
Tú lo que quieres es no atarte a nadie y follar con todo el mundo
Es absolutamente apabullante la cantidad de gente que piensa que las personas bi no podemos tener relaciones monógamas estables. En sus confusas cabecitas, bisexualidad es sinónimo de promiscuidad. Esto resume con bastante precisión casi todos los prejuicios anteriores, especialmente los del vicio, los tríos o lo de echar de menos una genitalia determinada (ya hablaremos otro día de las personas trans o nb y el aluvión de mierda que tienen que aguantar cada cochino día acerca del contenido de sus pantalones). Como eres bi, te lo tiras todo. Que oye, nos parecería divino siempre que tomes tus precauciones y te cuides. Y, aunque no suele ser el caso (no todes podemos/queremos ser una Shane de la vida), es el momento perfecto para cuestionar los sistemas de valores de quien cuestiona los tuyos. Personalmente, aquí me gusta preguntar por sus abuelos. Por sus padres. Normalmente señores cisheteros muy heteros y muy machos. De los que defienden el “irrefrenable impulso sexual masculino”. Esos para los que la monogamia iba en un solo sentido que, casualmente, era el que les venía bien. No hace falta ser el lápiz más afilado del estuche para concluir que la orientación sexual no tiene absolutamente nada que ver con el número de parejas sexuales o la elección de un modelo relacional u otro. Pero como quien hace este tipo de comentarios suele tener menos luces que un barco pirata, lo mejor es contestar que el Estado nos facilita un documento de exención de responsabilidades que cada persona que pasa por nuestra cama firma con gusto. Y además nos dan una jugosa subvención por no poder controlarnos cual perretes en celo sin castrar en una protectora. Adopta une bi.
Hasta aquí las respuestas inesperadas a preguntas idiotas. Para consultas individuales, ponte en contacto con nosotras mediante redes sociales (tenemos un montón) y, lo que es más importante: toss a coin to your editorial sáfica bibollera de confianza.

