Amigue, date cuenta
Rango de precios: desde 4,99€ hasta 16,95€
Un libro accesible que te enseña por qué, cómo y para qué deberías usar el lenguaje no binario.
¿Alguna vez te has preguntado qué narices es eso del lenguaje no binario? ¿Es lo mismo que el lenguaje neutro o el inclusivo? ¿Sabes perfectamente qué son, pero te gustaría saber cómo utilizarlos? ¿Tienes curiosidad sobre cómo se usa el lenguaje no binario y para qué puede ser útil? Si quieres conocer en qué se diferencia del lenguaje inclusivo y cómo se complementan uno con el otro, ¡enhorabuena, has dado con el libro correcto!
En los últimos años se ha popularizado el uso de los lenguajes inclusivos, ya sea por eliminar las marcas de género para evitar desigualdades, o para nombrar realidades como la de las personas no binarias. Sin embargo, no todos los inclusivos son iguales, y el lenguaje no binario tiene ciertos desafíos gramaticales para les hablantes.
Escrito con un lenguaje accesible para gente que no está acostumbrada a la lingüística, Amigue, date cuenta se plantea como una guía para quien desea aprender a utilizarlo correctamente y sirve como rampa para quien quiere ir un paso más allá y conocer su gramática, con ejemplos de uso y una visión histórica de su existencia como forma de solucionar problemas existentes en la lengua.
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Ficha técnica
[su_table responsive=»yes»]| Colección: | No ficción |
| Temas: | lenguaje no binario, neutro con -e, lenguaje inclusivo |
| IBIC: | CB |
📘 Papel
[su_table responsive=»yes»]| ISBN: | 978-84-19879-18-9 |
| Páginas: | 160 |
| Formato: | 14 x 21,6 cm |
| Encuadernación: | Rústica con solapas |
| Peso: | 275 gr |
📱 eBook
[su_table responsive=»yes»]| ISBN: | 978-84-19879-19-6 |
| Formato: | ePub |
⚡️ Lanzamiento: Mayo de 2024
2 valoraciones en Amigue, date cuenta
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Silenciadas
El tema de su ensayo no podía ser de más actualidad. Si no queremos repetir los errores de antaño, los españoles debemos mirar por el espejo retrovisor para ver el pasado. Nuestro actual contexto político nos exige tener clara conciencia de la pérdida de derechos y libertades que padeció el país bajo la dictadura militar. Ariadna G. García (Prologuista de Silenciadas)
Silenciadas
El tema de su ensayo no podía ser de más actualidad. Si no queremos repetir los errores de antaño, los españoles debemos mirar por el espejo retrovisor para ver el pasado. Nuestro actual contexto político nos exige tener clara conciencia de la pérdida de derechos y libertades que padeció el país bajo la dictadura militar. Ariadna G. García (Prologuista de Silenciadas)








Carmen Espino (propietario verificado) –
Fácil de leer, interesante y, sobre todo, necesario.
Desde la parte de gramática más pura (aunque súper sencillamente explicada) hasta la historia del LNB (lenguaje no binario) o su situación actual.
Súper recomendado 🙂
Carla Míguez –
Un libro es más que su contenido, es una obra de arte, y cuando lo que se trata es el lenguaje no binario qué mejor que llevar nuestros colores por bandera. La cubierta amarilla frente a la cubierta violeta, con detalles en blanco y negro nos llevan visualmente al mismo lugar que el cuerpo del texto. La atención al detalle, sin embargo, no se queda aquí. A lo largo del libro se emplean páginas de color amarillo, violeta y negro en contraste con el tono del papel, que se entiende que representa al blanco, nos llevan de nuevo a la bandera no binaria. Representación y más representación por parte de una editorial que trabaja mano a mano por y con los derechos LBT+.
Antes del ensayo, Begoña Martínez-Pagán nos abre el apetito con un prólogo que se siente como un abrazo. Antes de comenzar con el contenido que presenta le autore, Bego nos hace vislumbrar lo que viene en las páginas que siguen. Ya en la introducción, es Guille quien nos expone en concepto de lenguaje no binario y las motivaciones que le llevan a escribir este libro. Es aquí donde alaba por primera vez a Ártemis López, que ha hecho mucho por el lenguaje no binario (LNB) tanto desde la perspectiva académica como la divulgadora y la activista y que me agrada ver en estas páginas. Es de López de quien toma la denominación lenguaje no binario entre otras alternativas, como lenguaje inclusivo, decisión que comparto. Tras definir lenguaje no binario y el lenguaje inclusivo en el marco del sexismo tanto social como lingüístico, D’Artemius entra en la diferencia establecida por López (2019) entre lenguaje no binario directo (LND) y lenguaje no binario indirecto (LNI), aunque parece entenderlo de manera diferente. D’Artemius habla de diferentes niveles según se use la -@, la -x o la -e y desaconseja el uso de las dos primeras. Los motivos que alega son los que denominaría capacitismo, aunque D’Artemius no emplea este término de manera literal, y son compartidos por otras investigaciones (López, 2019). Hacia el final de este primer capítulo habla de la i como morfema de género gramatical, que descubre al leer el cómic Tránsito (2015), de Ian Bermúdez y David Cantero. Aunque es cierto que el morfema -i es un recurso del lenguaje no binario en catalán (VV. AA. 2023), he de decir que no concuerdo con la consideración de infantil que atribuye a su uso, ni tampoco con el hecho de que no se haya arraigado en el habla hispana, ya que una simple búsqueda en redes sociales devuelve resultados de su uso en el contexto del lenguaje no binario en español.
Ya en el segundo capítulo, D’Artemius habla de los diferentes usos del lenguaje no binario, que me recuerdan a los establecidos por Gómez (2020), aunque añade un cuarto uso que sería el de la traducción. Como traductora, creo que el hecho de traducir es una acción en la que podemos emplear el lenguaje no binario a modo de herramienta, ciñéndonos al uso más adecuado a la situación comunicativa. En cuanto a la construcción del lenguaje no binario en lengua española, tema sobre el que versa el tercer capítulo, Gabriel presenta una serie de tablas de pronombres y artículos acompañados de listas de ejemplos, así como diferentes morfemas con sus correspondientes ejemplos de cómo aplicarlos a nuestra lengua. Como investigadora predoctoral en este preciso ámbito, he de decir que echo en falta que se recojan las fuentes de algunas de las propuestas, así como que se tengan en cuenta algunos usos morfológicos, como podrían ser la alternativa que añade el morfema -e al sufijo -tor en lugar de la propuesta -ter o el uso de -i para el plural como alomorfe de -e en casos como traductoris.
En el capítulo cuarto, que trata sobre la historia de este lenguaje en español, le autore nos habla de su rastreo hasta los orígenes, que son a la vez la historia de la apropiación por parte de un hombre de la idea de unas mujeres. El lingüista Álvaro García Meseguer hizo a finales de los 70 una propuesta de lenguaje neutro, entendido como mixto, en la que defendía el uso del morfema -e como una forma de lenguaje inclusivo que englobe a hombres y mujeres. Lo cierto es que este uso lo recogió de la Asociación para la Promoción y Evolución Cultural, a la que pertenecía su mujer. Por otro lado, habla de una propuesta muy similar y ya en términos no binarios publicada en el blog de la autora Sophia Gubb entre 2011 y 2015. D’Artemius destaca la similitud entre las propuestas y cómo, sin rastro aparente de que Gubb conociese el trabajo de Meseguer, llegaron a la misma conclusión con casi 40 años de diferencia.
Llegamos al ecuador de la obra y Gabriel nos hace un recorrido por las propuestas de lenguaje no binario más populares en diferentes idiomas, comenzando por el inglés y su singular they. Afirma que «es un idioma increíblemente cómodo para expresarse (…). Es un idioma relajado» (p. 74), aludiendo a la falta de género gramatical en la mayoría de las palabras en contraposición a las lenguas romance. En el caso del francés, recoge las propuestas morfológicas con el point médian y el pronombre iel en el diccionario Le Robert en 2021 pese al rechazo de la Academia Francesa de la Lengua. D’Artemius utiliza el ejemplo del sueco y de su pronombre aceptado por la Academia de la Lengua Sueca como ejemplo de que la aceptación del LNB fomenta su uso, una percepción positiva de este y favorece la igualdad a nivel social. Acto seguido, hace hincapié en las similitudes entre las propuestas portuguesa y española para el LNB, que como investigadora sobre lenguaje no binario en gallego conozco y agradezco ver en esta obra. De nuevo, como investigadora echo en falta que se cite alguna fuente más. El alemán, como el francés, sigue estancado en los símbolos como forma de buscar la neutralidad de género y el shock de les lectoris, lo cual dificulta su aceptación a nivel social e institucional. En italiano ocurre una situación similar, pues se plantea en uso de schwa o del asterisco pero, de nuevo, hay muchos problemas de aceptación y de funcionalidad. Por último, D’Artemius nos cuenta que en ruso se flexiona hasta el verbo, lo que ha llevado las propuestas a crear flexiones verbales además de morfemas para substantivos, adjetivos y pronombres. El lenguaje no binario puede ser difícil, pero no imposible.
Ya en capítulo que sigue, que trata el uso actual del LNB (o, más concretamente, diría que del LND), se centra en el ámbito político y en las mofas que este lenguaje recibe, además de comentar un estudio en Twitter del uso de LNB en Argentina. Me hubiese encantado ver una encuesta propia sobre el uso del LND en español de España en la actualidad y que entre en detalle en diferentes aspectos. A continuación, recoge usos de LND en traducción audiovisual y literaria. Es en esta parte donde entra una parte que, como graduada en traducción, considero una de las principales problemáticas: la clientela que rechaza el LND a la hora de traducir identidades no binarias por el mero hecho de no estar aceptado por la Real Academia Española (RAE).
En «Posturas sobre el uso del lenguaje no binario», D’Artemius nos presenta tres puntos de vista: la RAE, las opiniones populares y las opiniones lingüísticas. En cuanto a la primera, Gabriel comenta la postura abiertamente en contra de esta academia, que se resguarda en tres pilares principales: economía del lenguaje, belleza del lenguaje y prevalencia del masculino genérico o, como término de preferencia personal para referirme a este uso del género gramatical masculino, pseudogenérico (Castro Vázquez, 2007). Hace referencia también a las batallas de la RAE a través de la res social Twitter y de la inclusión del pronombre elle en el Observatorio de palabras que, en mi opinión, fue un recurso propagandístico para este servicio. Para cerrar este apartado, le autore aprovecha para destacar el prescriptivismo de la RAE. Las secciones de opiniones populares y lingüísticas, pese a estar separadas, parecen entrelazadas dado que una de las principales opiniones populares que se presentan es, en realidad, de una lingüista, Concepción Company, que se posiciona en contra del lenguaje inclusivo en general. Echo en falta puntos de vista o testimonios de uso positivos, que los hay, contra la tónica negacionista y pesimista del resto de posturas. En cuanto a las opiniones lingüísticas vuelve a la RAE y a su posicionamiento contrario al LND. Al final de esta sección es donde llega una afirmación que en el texto no se sostiene en ningún tipo de bibliografía, «está demostrado que hay un alto porcentaje de personas autistas que también pertenecen a la comunidad LGBTIA+» (p. 122) y que como investigadora opino que debería referenciar a alguna fuente, puesto que al usar el verbo demostrar debería remitir a datos que lo prueben. Para terminar y antes de pasar a las conclusiones, D’Artemius afirma que «si fuéramos natives del inglés no tendríamos estos inconvenientes» (p. 123), refiriéndose al nivel de exposición que supone emplear el LND para hablar de une misme. En una conversación con mi compañera y amiga Irene Vílchez Sánchez sobre este asunto y esta predilección por el inglés como lengua que ayuda a ocultar la identidad de género, la investigadora catalana destacó cómo en una lengua romance como el español, que se desdobla, podemos mostrarnos más queer en aquellos espacios en los que queremos o podemos ser visibles, reivindicando nuestras identidades y celebrándolas a través de la lengua.
En las conclusiones, Gabriel D’Artemius nos despide con un mensaje de ánimo y lucha. Remarca la necesidad de cambio y de buena voluntad de cara a las propuestas en diferentes idiomas y de lo que se entiende como fetichización (Méndez Santos y Rodríguez Barcia, 2024) de la RAE y de la norma. Nos habla de la lucha de las personas no binarias no solo por su visibilización en el lenguaje, sino también en la vida en general, y nos presenta su opinión sobre la existencia de una gramática no binaria sólida para poder emplear LNB, que no considera imprescindible aunque sí útil a la hora de enseñar español como lengua extranjera (ELE). Además, propone usar los términos español inclusivo y español no binario en lugar de lenguaje inclusivo y lenguaje no binario para acercarlos más a nuestra lengua y que las personas que lo sienten como un idioma diferente al castellano cambien su opinión. Como broche final al contenido del ensayo propiamente dicho recordándonos que «no merece la pena prestar atención a quien ignora esta [nuestra] realidad» (p. 132-133).
Tras los agradecimientos, D’Artemius nos obsequia con una lista de libros con uso íntegro de LNB, libros en los que un personaje importante usa LNB y libros en los que un personaje secundario usa LNB para que podamos seguir nutriéndonos y normalizando este lenguaje. Es una obra muy cercana, que explica el contenido de manera simple para un público inexperto bien sea su primer acercamiento al lenguaje no binario, bien ya lo conozca y quiera profundizar en él. Está lleno de reflexiones, ejemplos y recomendaciones o referencias en lo escrito y en lo audiovisual. Es un libro para todes.