El pasado 7 de marzo, tuvo lugar en Madrid la presentación de Emocionario, que contó con la participación de cuatro de las autoras de esta antología poética. Dos de ellas, Sarkus y Deva Blue, nos traen la crónica del evento.

¡Hola, hola, querides! Aquí estamos Sarkus y Deva Blue tras el teclado. Que nadie se asuste, estamos lo suficientemente separadas como para mantener al coronavirus a raya.

Hoy unimos nuestras fuerzas, palabras y mentes, cual Team Rocket, para contaros cómo fue la presentación de Emocionario. Y como nos gusta bastante poco, si os somos sinceras, hablar de nosotras mismas, pero mucho la una de la otra (y de las demás autoras fantásticas de este poemario), Deva me va a permitir que comience yo dándoos la tabarra. Ya lo dice el dicho, “el burro delante…”.

Llevo siguiendo la editorial desde hace 2 años. Eso significa que he asistido a un buen puñado de sus presentaciones y eventos y, si algo he aprendido en este tiempo, son dos cosas: uno, sus presentaciones son poco usuales; y dos, si Thais Duthie está tras ellas como autora intelectual… aún menos. Y adivinad quién se encargaba de esta…

La verdad es que dicho así parece que dé un poco de miedo la muchacha, pero nada que ver. Thais es un ser de luz, que además se ha encargado de hacer la selección de poemas de nuestro “pequeño” y los ha tratado con todo el mimo y cariño que ha sabido. No podemos estar más agradecidas por ello.

Pero volviendo al tema, y como iba diciendo, si Thais está tras una presentación, solo puedes esperar algo muy… “Thais”. Creo que a estas alturas ya podemos usar su nombre como adjetivo, porque es bastante gráfico, no os voy a mentir. Y como Thais hace las cosas muy a su estilo, nos mandó un e-mail diciéndonos que habría una presentación del poemario. Ahora es cuando vosotres decís “oye, Sarkus, ¿pero qué tiene todo esto de extraordinario?” Bueno, tiene de extraordinario que la siguiente frase del mail en cuestión decía “no va a tener presentadora, lo haréis todo vosotras”. ¿Qué os he dicho? En esta editorial no hay una presentación normal, pero tampoco nos vamos a quejar…

Así fue cómo Deva Blue, Carmen Fernández, Vanessa Ejea y una servidora, acompañadas por supuesto por Thais y nuestra querida Bárbara Guirao (¡jefa, te queremos!), aterrizamos la mañana del 7 de marzo en Lanau Espacio Creativo, en Madrid. Aprovecho este momento para agradecer, en nombre de todas, la predisposición y amabilidad de su equipo a la hora de permitirnos utilizar sus instalaciones, y para mandar un enorme abrazo a nuestras compañeras E.M.A. y Teresa Gispert, que no pudieron participar en la presentación.

Llegó la hora, las 12:30, y tras un buen rato de saludos, mensajes de Whatsapp a los amigos y gritos histéricos por los nervios, la gente empezó a ocupar el espacio (gracias Mk por ser la mejor “machaca de discoteca” del mundo). Nadie sabía dónde se metía… Porque de repente, y sin mediar palabra, se escuchó el tintineo de un triángulo y una tímida Deva Blue se puso en pie para decir “¿Puedo pedirte un favor? Cierra los ojos. En serio, ciérralos”. Las luces se apagaron y su voz cálida comenzó a hacerse hueco entre los murmullos de la gente, como un susurro en la noche que acabábamos de sacarnos de la manga. Una meditación guiada daba inicio a la presentación, señoras, señores y unicornios.

Estoy segura de que más de une se quedó medio dormide, y no era para menos. La oscuridad invitaba a la calma, a de verdad cerrar los ojos y dejarse llevar por las palabras que se hacían eco en la voz de Deva durante aquellos minutos. Reconozco que yo fui una de las personas que lo hizo, los nervios son muy traicioneros y respirar un poco no venía mal. Fue como flotar en medio del océano tras una tormenta (si te gusta flotar en medio del océano, claro), una invitación a la introspección, y a la vez, a descubrir qué nos rodeaba. A fin de cuentas, era la presentación de un poemario cuyo título, para colmo, tiene como raíz la palabra “emoción”. Era necesario que todes se encontrasen en el punto en el que estábamos nosotras, un punto en el que las emociones y los sentidos estaban a flor de piel, conectando entre nosotras, con el espacio y con todo lo que nos rodeaba.

La meditación terminó y fue mi turno de poner a la música en juego cantando un par de canciones, pero eso mejor dejo que os lo explique Deva. Ya os he dicho que no nos gusta mucho eso de hablar de nosotras mismas. Lo que sí os puedo decir es que las cuatro canciones que canté, al igual que algunas de las músicas que usé a lo largo de la presentación (ya leeréis para qué), forman parte de la playlist que acompaña al libro, elaborada por las seis cabezas pensantes que hemos escrito los poemas. Eso, y que las manos me temblaban tanto que aún no sé cómo fui capaz de tocar un acorde en su sitio.

Tras mi interpretación más o menos cuestionable de las dos primeras canciones de la mañana, fue el turno de nuestra querida Carmen Fernández, una de las voces experimentadas del grupo, de explicar cómo surgió Emocionario, cómo somos las personas que formamos parte de él, cómo la editorial afrontó la idea de tener tantas propuestas sobre la mesa de tantas autoras, además del enfoque que se le pretende dar a la sección de poesía dentro de la misma, empezando con esta publicación: “honesta, reivindicativa y repleta de mujeres con una voz propia que dan vida a las palabras a través de los versos”. Suena bien, ¿eh?

Ahora tenía que… Uh, un segundo. ¡Deva! ¡Eh, Deva! ¡Ven, que ya he acabado, te toca!

¿Ya, me toca? Me toca. Me disculpo si mi parte no es tan genial entretenida o ilustrativa como la que ha hecho Sarkus, que, como dejó claro en la presentación, “ella, polifacética”. La poesía se me da mejor, lo prometo, pero haremos lo que se pueda.

Bueno, Sarkus os estaba contando que Emocionario recoge las voces de seis mujeres que dan vida a las palabras a través de los versos, y lo siguiente que pasó en ese Lanau Espacio Creativo fue precisamente eso; dimos voz, literalmente, a la poesía que guarda nuestro pequeñín, con la guitarra de Sarkus como banda sonora de fondo, convirtiendo temporalmente la presentación en un recital. Porque, ¿qué mejor manera de transmitir este gran abanico de emociones?

Vanessa Ejea fue la encargada de presentarnos un poco y fue, también, la primera en convertirse en rapsoda. Comenzó con un poema propio, que correspondía a la emoción “Armonía”, y su título “Instante de paz” define perfectamente lo que nos regaló. A continuación, recitó otro poema, esta vez de Carmen Fernández, cuya emoción era “Frustración”, con título “Se me olvidó”. Y, arriesgándome a caer en el juego fácil de palabras, os aseguro que a vosotres no se os va a olvidar una vez lo leáis. Antes de dar paso a la siguiente poeta, Vanessa leyó un último poema de E.M.A., asociado con la emoción “Seguridad”, titulado “Un solo segundo”, haciéndonos ver que, a veces, solo tenemos eso y, a veces, es suficiente.

Sarkus fue quien tomó el relevo para recitar uno de sus poemas, “Admiración”, no sin antes contarnos cómo surgió, arrancándonos unas risas y recordándonos que “todos tenemos un universo dentro”. Solamente puedo decir gracias, mejor amiga de Sarkus, por inspirar esta maravilla. Continuó recitando uno de mis poemas, que respondía a “Esperanza”, y de verdad que ese fue quizá el momento más emocionante para mí de toda una presentación cargada de emociones.

Yo fui la siguiente en recitar, comenzando por uno de mis poemas, “Liberación”, y realmente me sentí más libre con cada verso que salía de mis labios. Luego me llegó el momento de devolverle el favor a Sarkus y recitar uno de sus poemas, “Pasión”, y espero que se notase que puse toda la mía en él, porque no se merece menos.

Carmen Fernández eligió compartir con nosotres lo que para ella significa la “Ternura”, un poema dedicado a su hermana que creo que nos llegó a todes a lo más hondo. Después recitó “Nací y soy”, de Teresa Gispert, poema correspondiente a la emoción «Confusión», devolviéndonos por un segundo a ese huracán interior que plantea la adolescencia. Y, por último, Carmen cerró el recital con un poema de Vanessa, titulado “Amor”, y asociado a la emoción “Tristeza”, recordándonos que el amor a veces puede ser así y, pese a todo, albergar belleza.

Tras estos minutos increíbles en esa burbuja poética que habíamos creado, Vanessa dio paso a la ronda de preguntas, y aunque costó que el público tímido se arrancara, finalmente surgieron algunas cuestiones que nos permitieron explicar cómo había sido el proceso de publicación desde nuestro punto de vista, conocernos un poco más entre nosotras y que las personas que asistieron al evento también nos conocieran.

Y, para terminar con broche de oro la presentación, Sarkus cantó dos canciones más, “Si tú no estás aquí”, de Rosana, con la que ya nos tenía a todes con la piel de gallina, preparando el golpe mortal. Porque de verdad que no exagero al decir que con “Hestia” a más de une se le saltaron las lágrimas. A mí no, yo aguanté como una campeona, al menos en público. El rímel, y eso.

Y con el talentazo de Sarkus (y de Alba Reche) dimos fin a la presentación y pasamos a las firmas, para lo que se nos unió E.M.A., que había estado de incógnito entre el público (¡sorpresa!). Entre flores, risas y chuches variadas, firmamos hasta que se nos acalambraron las manos (ella, que se cree estrella del rock; siempre exagerada, nunca inexagerada).

Y… Bueno, creo que eso fue todo. Sarkus, ¿algo que añadir?

Hmmm veamos… Hemos contado todo lo que hicimos en la presentación, hemos saludado a nuestras compañeras, nos hemos tirado flores SUTILMENTE… Creo que solo nos queda mencionar a la maravillosa Jacqueline Roso, @drawingarabatos en Instagram, y agradecerle por hacer esa pedazo de ilustración que representa a la perfección, ya en la portada, lo que les lectores se van a encontrar en las páginas de nuestro pequeñajo, y a todas las personas que se acercaron a formar parte de la presentación. Os llevamos a todes en nuestros corazoncitos poetas, de verdad. Y ya. Ahora sí que sí, ¿no?

¡Sí! Solo nos queda comentar que en este enlace podéis ver la presentación (por si sois más de peli que de libro) y despedirnos.

Cuidaos mucho, quedaos en casa si podéis y ánimo, que ya queda menos.

Agradecides y emocionades, solamente podemos decir: gracias por leer.

 

 

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