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Cada año el 26 de noviembre celebramos el Día de la Visibilidad Asexual, una identidad que, aunque cada vez se reivindica más, está lejos de conocerse tanto como otras orientaciones dentro del colectivo. Desde luego cada vez más gente se visibiliza como asexual o como parte del espectro ace, pero también existe mucho desconocimiento y dudas. Porque si ya es difícil entender tu sexualidad a grandes rasgos, sumémosle la preponderancia del sexo en una sociedad alonormativa.

En LES queremos echarte una mano si estás en esa situación. ¿Soy asexual? ¿No soy asexual? ¿Estoy dentro del espectro? Así que vamos a dejar algunas reflexiones que pueden tal vez inclinarte a pensar que podrías entrar en la asexualidad. No quiere esto decir que esta lista agote las posibilidades ni mucho menos, cada experiencia es única y le únique que puede decirte quién eres eres tú misme, pero si te sirve de algo para aclararte bienvenido sea.

1. Sientes que te gustan personas de tu género y/o de distinto género, pero hay algo que no cierra

Es probable que sientas otro tipo de atracciones (romántica, sensual, estética…), pero no la atracción sexual, es decir, podrías ser hetero, sáfica, bi… pero asexual. En el largo camino por entender mi demisexualidad tardé mucho tiempo en entender que sí me gustaban las mujeres, pero había algo “distinto” que no me encajaba en cómo a la mayoría de sáficas les solían gustar las mujeres. Hasta que caí en que experimentaba la atracción sexual de una forma un poco distinta. Eso no invalidaba mi identidad lesbiana, pero a veces en la sociedad se hace tanto énfasis en lo sexual que cuesta un poco darse cuenta porque las orientaciones se describen siempre a través de la atracción sexual y, más concretamente, a través de ideas bastante normativas sobre ella.

2. La forma en la que las personas hablan de sexo o dicen comportarse durante el sexo te confunde, te parece exagerada o casi performativa

A lo mejor has escuchado a alguien decir que se acalora por lo mucho que le atrae sexualmente otra persona y has pensado que era una metáfora. Que la forma en la que se habla de sexo a veces resulta hasta cómica, así que debe de ser una forma divertida de expresarlo a los demás, quizás exagerando las reacciones e impulsos. Luego un día descubres que no, que genuinamente hay gente que tiene dichas reacciones, que las personas se ponen “cachondas” unas a otras y dices… «ah, que era de verdad». Si tú no sientes eso nunca o casi nunca es posible que formes parte del espectro ace (incluso aunque seas capaz de performarlo de cara a los demás porque pensabas que era “lo que se hacía” ja).

3. Te sientes incómode en conversaciones sobre sexo, pensar en el sexo te resulta desagradable e incluso repulsivo, no entiendes su atractivo

Bueno, en este caso habría que introducir un matiz, ya que lo más probable es que seas lo que se llama “sex-repulsed”, es decir, que el sexo te da más bien asco y no te gusta que se trate el tema en ningún contexto. Las personas asexuales pueden ser sex-repulsed, pero no todas las personas asexuales lo son, así que esto puede ser cierto en tu caso, pero no en el de otras personas ace. De cualquiera de las dos formas, que no entiendas el atractivo o el interés que le ven muchas personas al sexo es algo muy común a la experiencia ace, porque para ti simplemente es una cosa sin demasiada o ninguna importancia en la vida.

4. A veces te apetece tener sexo o la idea de sexo, tienes fantasías, pero nunca ha habido una persona que te generase en sí ganas de tener sexo con ella

Y aquí tenemos lo contrario a sex-repulsed, cuando el sexo no te molesta ni te incomoda e incluso eres capaz de practicar sexo bajo ciertas circunstancias (por ejemplo, una persona asexual a la que le gusta complacer sexualmente a su pareja, aunque ella no sienta atracción o las personas grisexuales dentro de lo ace). Puede parecer contradictorio pero no lo es, en primer lugar porque el deseo sexual (es decir, la activación sexual, la fantasía, la masturbación e incluso un contacto sexual con alguien) no es igual a la atracción sexual, que implica que sean las personas las que te despiertan dicha atracción. Y ya llevándolo para lo mío, si eres demisexual (es decir, tu atracción sexual es secundaria a una atracción afectiva) un día descubres a una persona que sí te la despierta y dices «oh vaya, resulta que sí me pasa con ella». Cosas veredes.

5. No le ves ningún interés a tener una relación, estás tranquilite con tu vida y con tus hobbies y te molesta que toda la sociedad te insista sobre tener lío(s) o pareja/s

A veces incluso te molesta que todo el mundo necesite tan desesperadamente buscar esas relaciones a tu alrededor, que en las series de televisión o libros que lees cualquier relación de amistad entre dos personajes que empiezan a hacerse cercanes sea vista como menos profunda o como un camino hacia la “relación de pareja” que siempre termina ocurriendo. En este caso es altamente probable que, además de asexual, seas arromántique (es decir, que tampoco experimentas atracción romántica). Una persona puede ser ace y aro, pero también puede ser ace y homorromántica o cualquier otra combinación, en realidad son dos vertientes de la atracción que no tienen por qué ir juntas, aunque muy a menudo ocurra que sí lo hacen.

¿Quiere decir esto que si cumples alguno de estos puntos eres sí o sí ace? No necesariamente porque no podemos agotar todas las posibilidades y porque cada persona es un mundo. Sí que creo que si te sientes muy identificade con estas experiencias es un camino interesante sobre el que empezar a reflexionar porque tal vez descubras que no encajas 100 % en la alosexualidad. Y eso está bien. Ojo, quizás te pasa que sí te ves en alguno de los puntos (por lo que sea) y te sientas totalmente alosexual. Eso también está bien. Y si sigues sin tenerlo nada claro, pues también está genial. La duda es perfectamente legítima y, de hecho, tampoco tienes por qué etiquetarte si no sientes que sea lo adecuado para ti. Nada está grabado en piedra cuando hablamos de identidades y orientaciones.

Dicho lo cual, si este pequeño repaso te ha servido para darte cuenta de que eres asexual o estás dentro del espectro ace, bienvenide. Aquí se está a gustito.