Hubo un tiempo en el que cada vez que un personaje se destapaba como sáfica, ardían las redes y todas corríamos como locas a ver ocho u ochocientos capítulos seguidos de la serie que fuese. Daba igual el género, la temática, la trama o el target concreto de la producción. Esa serie ya era una “serie sáfica” y venerábamos a las actrices como a diosas sobre la tierra porque nos hacían visibles y, oye, eso siempre hace ilusión.
Muchas pensábamos que con la popularización de las plataformas de streaming se diversificaría el contenido bollito y crecería la oferta. Al fin y al cabo somos un público nicho fiel y entregado capaz de encumbrar un bodrio supremo a obra maestra si hay amor entre mujeres. Y esto sí lo han sabido ver quienes ponen los dineros en las producciones, porque definitivamente ahora hay más sáficas en pantalla. Casi siempre personajes secundarios sin mucho peso en la trama, claro, y cuando nos dan protagonistas, se cancela la cosa con una o dos temporadas, no sea que nos vengamos arriba. Básicamente, los que mandan nos sueltan un “circulen, señoras, aquí no hay nada que ver” dolorosamente literal porque la gracia de una serie es la continuidad y la gran mayoría de nuestras historias se ven cercenadas antes de empezar a mostrar brotes verdes.
Aunque estemos viviendo un momento de sequía en lo que se refiere a contenidos audiovisuales sáficos (con perdón del GL Thai, que no descansa), aún nos quedan perlas en el proceloso mar de las series. Perlas premiadas, perlas renovadas y algunas perlas de discreto éxito que merecen una oportunidad por la originalidad de su planteamiento o por ser, sencillamente, disfrutonas. Desde LES Editorial hemos querido recopilar para ti una selección de safismo televisivo porque otra cosa no, pero lo de la representación nos va. Por lo que sea.

The Hunting Wives
Las esposas cazadoras, vaya. Un grupito de mujeres florero de Texas de ideales muy republicanos y mucho republicanos y con la cara más dura que el cemento cuando se trata de saltarse las normas a la torera. En esta serie acompañamos a Sophie, sofisticada urbanita de Boston, en su mudanza a la Norteamérica profunda de dios y patria, donde las armas de fuego se compran en el supermercado y todavía se hacen promesas de castidad. Obviamente, todo esto es una patraña como un castillo y todas hacen lo que les da la real gana en mayor o menor medida (si no, no estaríamos aquí). El caso es que Sophie conoce a Margo, que es una señora fetén simpatiquísima además de una consumada sexbomb y ahí, justo en los primeros minutos del capítulo uno, empieza la magia. Porque la trama es que alguien es asesinada, pero no sabemos quién. Y en el proceso de averiguarlo se descubren capas y capas de safismo hot que suben la temperatura de cualquier persona con alma. Pero MUY hot. Del tipo de abanicarse y decir uy, uy, uy, con la cara muy colorada.
Aunque el planteamiento pueda no parecer demasiado original (chica de ciudad se muda al campito donde todo es diferente), la serie sí tiene puntos de brillantez. Como reírse de la falsa moralina republicana estadounidense, cuestionar el derecho a las armas y otros tantos derechos que no relataré aquí por considerarlos spoilers. El ambiente está perfectamente retratado y tiene un ritmo ideal para verla en un par de tardes de palomitas. Engancha. Engancha como una mala droga porque la química de estas dos traspasa la pantalla hasta el punto de hacerte cuestionar si Britanny Snow merece un Oscar o simplemente ya tiene bastante experiencia en esto del gay panic. Qué química, amiga. Puro fuego.

Pluribus
Amantes de la ciencia ficción con carga filosófica: os invoco. Tenéis que ver esta serie. Una mente colmena extraterrestre infecta a casi toda la humanidad, eliminando la individualidad e imponiendo una especie de felicidad colectiva que amenaza el libre albedrío. Sí, si sois fans de Futurama como la que pica ahora estas teclas, os sonará bastante a La Bestia de un Millón de Espaldas, una peli de animación desenfadada con prácticamente idéntica premisa pero algo más orientada a las relaciones románticas no convencionales.
En Pluribus, un grupo de doce personas inmunes lideradas por la desdichada escritora Carol Sturka, intenta preservar la singularidad humana ante la epidemia de felicidad. Y aquí es donde entra la filosofía abriendo la puerta de un manotazo como Shrek, porque realmente te hace pensar en la libertad, la propia identidad, el consentimiento y el precio a pagar por una supuesta utopía.
Como toda buena distopía, Pluribus se sirve de la realidad actual para poner sobre la mesa problemas reales. En este caso, satirizando el rollo misterwonderfulero e instagrammer de “qué bonita es la vida”, “qué fetén me va todo” y “mira cuánta perfección a mi alrededor”. Se pueden sacar un montón de lecturas sobre esta obra y nos encantará leer tus opiniones al respecto.
Un guion cuidado al milímetro, una trama que crece en complejidad y unas actuaciones de premio (literalmente la protagonista Rhea Seehorn se ha metido el Globo de Oro en el bolso la semana pasada). Y una protagonista sáfica, que ejerce como tal (ejem), premiada en una de las ceremonias de lo audiovisual más importantes por una serie que, además, ya ha sido renovada, no es cosa baladí.

The Beast in Me
Si lo tuyo es el thriller psicológico, estás de enhorabuena. Aggie Wiggs es una escritora en una oscura etapa duelo por la pérdida de su hijo. En pleno bloqueo creativo y asediada por un dolor que no siempre puede acallar a copazos, se obsesiona con su enigmático y poderoso vecino, el magnate inmobiliario Nile Jarvis, porque sospecha que puede tener algo que ver en la desaparición de su esposa. Aggie decide escribir la biografía de Nile, lo que da origen a una relación tensa que roza la incomodidad del espectador y un juego de manipulación y secretos a dos bandas sin dejar realmente claro quién es la víctima y quién el verdugo.
¿He mencionado que la protagonista es lesbiana? Pues ea. Aunque si eres fan del género ya intuirás que los palos no van a ir precisamente por el amor, el romance o el cachondeo sáfico. Aquí se trata de cuestionar la oscuridad de los protagonistas y asomarse un poquito a la propia a través de una narración que, en mi humilde opinión, hubiese funcionado bastante mejor en HBO que en la fábrica de cancelar safismos que es Netflix.
Estamos ante una serie de diálogos, primeros planos de Claire Danes siendo muy intensa y giros inesperados en la trama que la hacen perfecta para un capítulo cada noche para irse a dormir con el cliffhanger calentito.

Call My Agent!
O si la ves en francés, Dix pour cent, es una comedia dramática con nada menos que cuatro temporadas. Sí, has leído bien. Una de las nuestras que ha sobrevivido al recorte quizá por tratarse de un reparto más coral y pasar así relativamente desapercibida. Y digo relativamente porque está interpretada por Camille Cottin y me resulta totalmente inconcebible que esta señora pase desapercibida a los ojos de absolutamente nadie en el mundo. Y, lo que más nos interesa, el personaje que interpreta Camille (Andrèa) es sáfica y viene con historia de amor incluida.
En la prestigiosa agencia de talentos parisina ASK (Agence Samuel Kerr), cuatro agentes principales (Andréa, Mathias, Gabriel y Arlette) luchan por mantener la empresa a flote y contentos a sus clientes famosos después de la repentina muerte de su fundador. Cada episodio se centra en un desafío concreto que enfrentan, mientras sus vidas privadas y profesionales se entrelazan caóticamente. Ya suena apetecible, ¿verdad? Pues cuenta además con un montón de cameos de celebridades reales que se interpretan a sí mismas aportando un toque de sátira delicioso mientras retratan el salvaje mundillo del cine francés.
Es una serie ágil, diversa, adictiva, divertida y original, cualidades que combinan como las notas de un buen perfume y que son bastante difíciles de encontrar juntas en una sola producción. Una perla, vamos. Y por si fuera poco, la puedes ver totalmente gratis en la plataforma de RTVE, que no nos paga por la publi de momento pero estamos abiertas a conversaciones, ejem.
Si te has quedado con hambre de safismo (nosotras siempre tenemos de eso) o echas en falta alguna serie en activo, cuéntanos en comentarios y sacamos la libreta con la watchlist si es que no nos la han escondido las gatas.
Be queer, my friend.
