Cazar el caos
Capítulo 14 – Bajo las sombras de una armonía secreta
¡Oh, ángeles que nos concibieron! ¡Oh, demonios que nos parieron! Aquellos versos golpearon a Savard, prófugos de un inesperado haz de memoria. Se detuvo frente al apartamento de Isabelle, con el puño a la altura del pecho agitado, como si el tramo de escaleras la hubiese vencido. No se atrevió a tocar la puerta. Las llaves le pesaban en el bolsillo porque ya no se sentía con el derecho de irrumpir en el espacio de su novia con la ligereza de otros tiempos. Las palabras de Pizarnik, la famosa poeta suicida —salidas de quién sabe qué recoveco de su cabeza—, le taladraban la consciencia. Y había otros versos, todavía más oscuros, que describían lo que sentía: no quiero ir nada más «Hasta el fondo de la verdad», completó Becca y se imaginaba diciéndole a Isa: «Tú no querías contarme tu pasado, pero te he quitado ese peso de encima, lo he averiguado yo sola». Tocó la puerta varias veces, decidida a enfrentar las consecuencias de sus actos. Le debía una explicación a Isabelle y viceversa. Pero pasaron los minutos sin que nadie le abriera. El timbre seguía dañado. Becca revisó la hora, pero estaba segura de que su novia ya habría regresado del trabajo para entonces. Si no había anunciado su visita por mensaje, era por si a Isabelle le daba por negarse a verla. «Tal vez salió a comprar la cena, aunque sería una locura con este clima». Se atrevió a entrar en la habitación, también solitaria, y rebuscó en el armario un par de calcetines y sacó unos tenis. Tenía ropa de sobra en casa de Isabelle. Mientras se desamarraba los zapatos, notó que la puerta del baño estaba entornada y la luz encendida. Arrugó el entrecejo y se acercó a mirar por la rendija. Becca intentó retroceder, pero casi se cae de bruces porque llevaba los cordones a medio desanudar. Mientras intentaba recuperar el equilibrio, sus ojos dieron con el espejo que ella y su novia habían instalado en la pared contigua a la tina —y que tan satisfactorio había resultado en el pasado—. Observó la expresión que ponía su novia y ya no pudo dejar de mirar. Su mano derecha estaba bajo el agua, mientras que la izquierda se sostenía con fuerza del borde de la tina. Gemía por lo bajo y se mordía el labio como queriendo atenuar los sonidos que se le escapaban de la garganta. Los ojos cerrados, el cabello recogido y la toalla bajo la nuca completaban la escena. El orgasmo de Isa llegó acompañado de un gemido gutural, profundo, que la obligó a sostenerse de la tina como del borde de un abismo. Jadeante, se quitó los audífonos, y como si le hubieran decepcionado, los tiró contra la pared antes de hundir la cabeza bajo la superficie y quedarse sumergida tanto tiempo que Becca comenzó a temer que se quedara allí para siempre. Resurgió, sin embargo, y se abrazó a sí misma antes de comenzar a llorar. Turbada, Becca se arregló los jeans y retrocedió. Cruzó la habitación con el ímpetu de quien se siente ajeno a un lugar, un desterrado, un extranjero, como si después de un largo viaje encontrara las cosas fuera de sitio, las paredes de color distinto y las habitaciones distribuidas de otra forma. Salió a trompicones y se amarró los zapatos en el pasillo. Tardó diez minutos en lograr un nudo que no se deshiciera y, al erguirse, aunque tenía todas las ganas de marcharse, tocó la puerta. —Debemos hablar. —Lo sé, pero debiste llamar primero. —Me arriesgaba a ser ignorada. ¿Puedo pasar? Isabelle accedió y ambas tomaron asiento en la estancia. La periodista se abrazó a sí misma mientras una de sus manos vagaba por el brazo opuesto como si intentara aliviar un golpe. —¿Estás bien? —preguntó Becca, preocupada. Isa abrió los labios, los cerró, movió la cabeza afirmativamente y luego negó. Nuevamente aturdida, sin entender lo que estaba pasando, Becca la acogió entre sus brazos. Isabelle no era de las personas que se ponían a llorar a lágrima viva así como así. Le acarició la espalda, esperó paciente a que se calmase y deseó que cada lágrima tuviera la capacidad de hablarle, que el agua le comunicara las penas de Isabelle sin que ella tuviera que verbalizarlas. Cuando el llanto cesó e Isabelle se limpió la cara, le dijo a Becca —con muchas dificultades— que había decidido explicárselo todo, que no le justificaba haberse aliado con Lerroux para enfrentarla, pero que era consciente que lo había propiciado por no haber sido honesta desde el principio. Se marchó a su habitación y Becca la escuchó sacando cajones. Se oyó el sonido de la caja de seguridad abriéndose. Al regresar, Isa traía consigo dos cuadernos negros de los que se usan para escribir ensayos. Los dejó al lado de Becca y le explicó que las respuestas que buscaba estaban ahí. —No son diarios exactamente. ¿Recuerdas aquella vez en el 2010 cuando salí a mitad de una película y no volví? —Lo recuerdo. Dijiste que irías por palomitas, pero al cabo de diez minutos me mandaste un mensaje donde me decías que no me preocupara, que necesitabas tiempo, y te esfumaste por cuatro meses. Perdiste el semestre. Al principio pensé que me pedías tiempo para pensar en mi propuesta… —Isa… «Isa, yo lo sé. Sé que Emma y tú vivieron un amor que la sociedad prohíbe y que lo más probable es que las separaron debido a eso…», pensó Becca, pero no dijo nada, se mordió la lengua y dejó que su novia continuara de esta forma: Becca asintió y tomó los cuadernos. Isabelle sostuvo su mirada como si temiese lo peor y luego fijó los ojos dorados en el suelo. —Ahora necesito estar a solas —murmuró—. Tengo otro asunto que enfrentar. He sido muy dura juzgando mi pasado. No hagas lo mismo, por favor. *** Largo rato se quedó estática, abrumada por los últimos acontecimientos, escuchando el rumor de la tormenta, intentando calmar su respiración. Al cabo, venciendo la gravedad y el terror, caminó hacia la esquina del salón donde tenía un escritorio frente al ventanal. Los rayos herían la negrura, Nueva York no encontraba refugio y el cofre esperaba para ser abierto. Sacó la llave del cajón y la metió en la cerradura. Dentro encontró papeles, informes de investigación, perfiles con fotografías incluidas, la mayoría de chicas adolescentes que llevaban una versión anticuada del uniforme de la Academia Strauss de Artes y Ciencias. Se especificaban sus datos generales, así como el periodo en que habían asistido al internado. Engrapado a los perfiles había un grueso de hojas que llevaban como título «Declaración» y que eran, por lo que se especificaba en un párrafo al principio del documento, transcripciones de conversaciones mantenidas con las mujeres cuyos datos habían sido citados anteriormente. Isa se sentó a leer una de ellas. E: ¿Podrías decirme de quién hablas cuando dices «él» y «su esposa»? E: ¿Cómo era Hugo Barozzi? E: ¿Y eso era consensuado? ¿Es decir, él no…? E: Pero te manipuló para conseguir lo que quería. E: Pero fuiste una víctima de Hugo. E: Queremos llevarlo ante la justicia. ¿Estarías dispuesta a declarar todo esto frente un tribunal? El documento terminaba entonces. Había al menos treinta parecidos. Un escalofrío fue subiendo por la columna de Isabelle mientras los revisaba, mientras encontraba lo que temía. Su mente iba a toda marcha atando cabos y sintió una rabia tan inmensa que tuvo que correr al lavabo a devolver lo poco que guardaba en el estómago. Largo tiempo se quedó tendida en el sofá mirando al techo. Se sentía más allá del bien o el mal, sentía que habían perdido sentido, que, si quería juzgar algo, de ese instante en lo sucesivo, tendría que volver la vista hacia su reflejo, hacia su esencia, y recordar de dónde provenía. Al principio se oían interferencias, como las de una llamada telefónica a larga distancia. Después, surgió la voz de Olga Barozzi hablando en italiano. Su interlocutor tenía una voz profunda y grave, respondía con parsimonia. Isa había aprendido el idioma en la universidad e incluso había visitado Italia en un par de ocasiones, pero el dialecto en el que hablaban era difícil de entender. Sin embargo, entendió la última parte, cuando ambos usaron un italiano de libro de texto. Hubo un silencio al otro lado de la línea. El corazón de Isa bombeaba dolorosamente. —Ni ella fue una santa ni yo lo soy, pero el verdadero monstruo siempre fuiste tú. El hombre dejó escapar una risotada que a Isabelle le congeló la sangre. —¡Quería llevarla ante la justicia! —Ahora es la justicia del infierno la que se encarga de ella. Confórmate con eso. —Me conformaré cuando esa justicia te llegue a ti también. Se escuchó un clic y el archivo llegó a su fin. Isa estaba temblando. Cerró el portátil, fue a su dormitorio y se acurrucó bajo las mantas. Apretó los párpados con fuerza. Dentro de ella, los muros que con tanto esfuerzo había levantado, estaban derrumbándose. No eran de cemento como había imaginado, ni de hierro la mujer que había fundido al rojo vivo para cincelar en su frente el nombre de Isabelle Forti. Su presente era de arena y un huracán se lo estaba llevando. «Soy Amaru, como lo fue mi madre. La madre que reclama justicia. Me llamo Yzayana, ella me dio ese nombre, y mi nombre perseguirá a ese monstruo el resto de sus días».

Tres minutos tarde por culpa de la maestra que no terminaba la clase. 😡
¿En quién estará pensando?
A
«Nadie está bien, nunca»
Frase de Ylari que me quiero tatuar.
X2
Uy, invítame entonces. xd
Siiiiii
AAAAAAAAAAAH. Yo también los quiero tener en mis manos:(
Ok, aquí vamos!! Yujuu
Sospechoso 🤔
La escritora 😔
Quede así: 😯😮😮
Eso sí que no lo vi venir! 😅
Isabelle, hija mía, dime que no lo hacías escuchando las canciones de Emma.
Procesando…
Ay, me dieron ganas de llorar.
Cómo que hace calor de repente. ¿No?
Siento pena por Becca, porq estoy casi 100 porciento segura de que Isa no está pensando en ella sino en cierta belleza pecosa de cabello cobrizo y ojos grises
Y mis emociones en este momento son 😏😏😔😏😏😬😏😏😓
Pinche viejo, ojalá Ylari te jale los pies cuando duermas, aunque ni lo vas a sentir. 😡👍
Golosa… Pensando en Emma
Ylari?
No wey, son los libros de Stef en físico 😝😝😜
jajaja yo también lo pense.
Maldito hijo de perra
Ves? Te lo dije. En esos cuadernos está todo lo que hemos leído lxs lectorxs de Stef y si los tomas vas a saber lo que es sufrir y gozar al mismo tiempo, así como lo hemos hecho nosotrxs. Con la diferencia de que tú no esperarás actualizaciones semanales.
En este momento tengo teorías muy locas (y probablemente sin sentido) y todas incluyen la madre de Ylari, la mujer que apareció en uno de los desfiles y le tomo una foto a ella y Liliam.
Coincido. Creo que la mamá de Ylari fue víctima del viejo 😢 o estaba al tanto de todo lo que hacía. Y además, creo que en esas hojas que faltaban del diario de Ylari, se deben a ello.👀
Wow, pero si la mamá de Ylari fue victima del viejo entonces ella y Liliam pueden ser hermanas?? Me va a explotar la cabeza
La verdad, no lo creo. Puede que haya sido víctima, sin necesariamente haber tenido a Ylari como producto de ello.
Yo creo que si fue víctima pero también creo que hay algo más. En Armonía secreta la mamá de Ylari le cuenta algo sobre los Barozzi y ella dice «esa familia está maldita y yo con ellos»
La pregunta es ¿por qué Ylari? Además menciona que ese algo tiene que ver con que la abandonaran.
Muchas preguntas y pocas respuestas.
Su hija… ¿o no?🤔
Becca la porra te saluda!
Ajá échale la culpa a Emma
Y uno pensando en los misterios misteriosos y me salen con que Yza anda pensando intensamente en Emma 😅
Santa madre de la papaya
Beca que me da cringe
Por otro lado, apuesto que la canción que está escuchando Yza es una de Emma, muy seguramente de sus dias en la cabaña de Margo
Honestamente pensé que Yza iba a gritar el nombre de Emma 😂
¿Te imaginas si lo hubiera hecho? Habría sido épico.😂
Todos sabemos que está más vivo que nunca, Isabelle
Quierooooooo!
Que cosa dices? Que vaya a leer Bajo las sombras y Armonía secreta otra vez? Bueno!
Pos si me voló la cabeza este capítulo pero NADA como el anterior.👀
😒 viejo cochino
Eso «muerto» lleva un nombre Yza, grita «Emma Lerrox «.
Que fue!? Encontró uno de Ylari o de su abuela? Que fue?
como que no hay Emma en este capitulo?
Seguro se imagina a su gran amor, «La marquesa». Si que se prendió Yza.
Diablo señorita
Okey si, está el asunto del asesinato de Ylari, pero de lo otro?
Y si Ylari y Liliam resultarán ser hermanas!? 😱
Okey aquí no hay misterio 👌
Espera que? De que hablan Par de cerdos desgraciados!?
Sobre el último párrafo: Eso mamona!
Efectos de la encerrona en el ascensor ….ufff
Pensé que a Yza se le saldría entre gemidos el nombre de Emma
Hooo…dios santo…
Se imaginan que esté escuchando una canción de Emma?? dios que incómodo igual becca salí de ahí
Wtf la espiaba re turbio todo, Becca estás haciendo cosas raras amiga me caías bien, hay algo que se llama privacidad
Bue le tocaba la puerta como si nada. Yza está re mal alguien que la abrace plis