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Anna Pólux es coautora de Cosas del destino y autora de El Plan C, Al primer click y Al segundo click, y de la saga Recuerdos.

 

NO QUIERO PERDERME NADA

 

I Don´t Want to Miss a Thing, de Aerosmith, es la canción que da título al tercer libro de la saga de Recuerdos.

¿Por qué? Pues porque es una canción importante para Dani y Robin.

¿Por qué? Ahhhh…, pues si quieres saberlo, te lees el libro y así lo descubres en plan autodidacta, que es como mejor se aprende.

El caso es que eso de No quiero perderme nada, aparte del título de una canción especial para las protagonistas de la historia, es también parte significativa de lo que viene siendo la tercera entrega de esta saga.

Todas las historias que he escrito antes de Recuerdos han sido romántico-eróticas y, evidentemente, en todas ellas la trama principal es una relación romántica entre dos chicas. Hasta ahí, nada nuevo. En Cosas del destino, Ashley y Claire se conocen y se enamoran. En El Plan C , Sandie y Elizabeth se conocen (mejor) y se enamoran. En Al primer click y Al segundo click, Alison y Jessie se conocen y se enamoran.

En Recuerdos, Dani y Robin también se conocen y también se enamoran, pero es diferente.

Es la primera vez que en una historia desarrollo una relación romántica a lo largo del tiempo, en la que podemos verla evolucionar desde sus cimientos hasta… donde lleguemos.

Porque Dani y Robin se conocen, pero no se enamoran hasta muchos años después. Dani y Robin inician su relación y el libro no se termina ahí. Nunca antes había profundizado tanto en la conexión entre dos personajes. Fue un reto plasmar en el papel cómo una relación de amistad infantil iba transformándose, poco a poco, en otra cosa, en amor romántico y hacerlo evolucionar a lo largo de distintas etapas con sus luces y sus sombras. Sumando sin restar. Con besos con sabor a fresa y con goteras.

En la saga de Recuerdos nos sumergimos en una historia de amor sostenida en el tiempo y no solo en el inicio de una, es uno de los puntos que para mí la hacen especial y distinta a todo lo anterior. ¿Qué pasó con Ashley y Claire? ¿Qué pasó con Sandie y Elizabeth? ¿Qué pasó con Alison y Jessie? ¿Siguen juntas?

En No quiero perderme nada, veremos «qué pasa» con Dani y con Robin.

 

El lanzamiento de No quiero perderme nada es el 31 de mayo.

 

También es la primera vez que en una historia doy tanto peso a las familias de las protagonistas y eso me ha permitido desarrollar y explorar otro tipo de dinámicas que no aparecían en mis anteriores libros (un poco quizá en Cosas del destino en la relación de Claire con su padre). En Recuerdos, seguimos la relación entre Robin y Dani, pero también la que cada una de ellas mantiene con sus padres y lo que eso conlleva. Las acompañamos en su proceso de maduración, de individuación y de progresiva independencia. Al final de La Isla de las Medusas las vemos abandonar el nido y echar a volar.

En No quiero perderme nada, Dani y Robin seguirán aprendiendo juntas que crecer e independizarse a veces es una puta maravilla y otras jodidamente difícil. Construir un nido nuevo, «nuestro propio nido», supone en ocasiones tomar decisiones a contracorriente. ¿A contracorriente de qué?

A contracorriente de los ritmos que marca la sociedad…

De cara a la galería, entre Dani y ella todo había pasado «de­masiado pronto». A veces se preguntaba «¿demasiado pronto para quién?», porque a las principales implicadas su cronología les parecía perfecta.

Y aprenden que no hace falta que le parezca perfecta a nadie más.

A contracorriente de las expectativas que los padres depositan sobre sus hijos, porque solo quieren lo mejor para ellos…

Mike había tardado bastante en aceptarlo y de vez en cuan­do en las comidas aún insistía en «ganarías el triple y tendrías un loft impresionante en el Upper East Side».

Pero ni Dani ni Robin quieren un loft impresionante en el Upper East Side. Porque «no pueden construirse casas del árbol en el Upper East Side», Mike, todo el mundo sabe eso. Así que aprenden que, a veces, lo que los padres creen que es lo mejor para sus hijos no lo es en realidad.

A contracorriente de lo que algunos consideran tener éxito…

¿Tener mucho dinero en el banco? ¿Un trabajo de los impresionantes? ¿Una casa último modelo de ochocientos metros cuadrados con piscina olímpica en el jardín? ¿Un Aston Martin en el garaje? Para muchos puede que sí…, pero para ellas no y aprenderán juntas lo que realmente es «el secreto del éxito»…

Yo creo que el secreto del éxito es que para cada persona significa algo distinto. Creo que el éxito es conseguir todas esas cosas que no te quieres perder.

Y que cada cual puede decidir cuáles son esas cosas que no quiere perderse. Dani y Robin las tienen muy claras…

—Cambio un cero más en mi nómina por nuestras tardes de baile de los martes.

—Mis Aston Martin son nuestras noches de cine en el sofá.

 

Durante esta entrega de Recuerdos, nuestras chicas inician la convivencia juntas, siguen perfilando su relación y buscan un equilibrio que les valga a ambas. Porque para ellas es superimportante que les valga a las dos. Siguen aprendiendo que en una relación para dar también hay que recibir, que a veces se gana y a veces se cede y que no todo será siempre perfecto. En su caso, su relación la construyen a medias, aproximadamente al cincuenta por ciento…

Ya no eran las pequeñas manitas de los primeros años, pero seguían encajando igual de bien y las dos apretaban con la mis­ma fuerza. Siempre. El marcador perfecto.

Nuestras protagonistas tienen claras muchas cosas, entre ellas que quieren ser un «para siempre». Desgraciadamente, en No quiero perderme nada también van a aprender una lección que asusta. Que con demasiada frecuencia damos por seguras muchas cosas extraordinarias…

A veces pensaba «menuda suerte tengo», pero la mayoría del tiempo lo daba todo por sentado y se limitaba a abrazarse a ella y a dejarse atontar por su calor como si simplemente fuera una noche más. Nada especial, porque todas eran así, normalizadas a golpe de rutina.

… y que no podemos dar nada por sentado…

Que, a veces, pasan cosas que no queremos que pasen y no podemos controlarlas.

Que a veces los monstruos te encuentran, aunque cierres muy fuerte los ojos.

Escribir esta tercera entrega de Recuerdos fue todo un reto, pero mis niñas (ya no tan niñas) me dieron la oportunidad de aprender con ellas.

Si quieres seguir acompañándonos en este viaje, Robin, Dani y yo te esperamos en No quiero perderme nada.

 

Anna Pólux

 

El efecto Pólux…