Junio, mes del Orgullo. En LES estamos teniendo una percepción extraña: nos parece que está pasando de forma más desapercibida que otros años porque, reconozcámoslo, el ambiente está pocho, enrarecido. ¿Somos las únicas? Seguramente se deba a que existe una diferencia social patente, porque hay gente cada vez más airada y empeñada en que volvamos al armario. El clima de creciente violencia LGBTfóbica hace mella y también desgasta, nos guste o no, y todes estamos un poquito cansades.
Ante esto ¿qué podemos hacer? Mandar a la mierda con el dedito corazón p’arriba y, sin duda, dar más la pelea. Pero es que además tenemos derecho a la tristeza, debemos permitírnoslo porque no siempre se va a poder con todo y eso está bien. A menudo los movimientos son cíclicos y, cuando hay una época de lucha potente que supone más avances, rápidamente le sigue una de reacción de los sectores conservadores que no van a permitirlo. Es la historia de cualquier movimiento social, realmente. La resistencia es parte de ello y el poder descansar un poco y retomar fuerzas también.
No se trata de ser derrotista, sino de encarar la realidad tal y como viene, no siempre se puede estar dando lo máximo. Porque la labor pedagógica es necesaria, pero también puede ser agotadora.
Esto no es pesimista, que nadie se equivoque. Quien se crea que vamos a dejarnos pisotear o que el colectivo no tiene capacidad para enfrentarse a estas situaciones creo que no ha entendido cómo funcionan los procesos históricos. Nuestro mensaje simplemente quiere ser esperanzador, quiere tratar de reafirmarte en que si te sientes sobrepasade por las circunstancias es normal, que lo que sientes está bien. No se trata de ser derrotista, sino de encarar la realidad tal y como viene, no siempre se puede estar dando lo máximo. Porque la labor pedagógica es necesaria, pero también puede ser agotadora. Hay iniciativas que igual hace años hubiesen salido adelante y a las que ahora se les ponen más obstáculos. Esto es lo que tenemos por delante y a esto también es a lo que hay que dar batalla.
El Orgullo LGBT+ siempre ha sido un movimiento de reivindicación y protesta, no de fiesta como todavía creen algunes. Dentro de esta reivindicación y protesta también entran los cuidados, el establecimiento de redes de apoyo, la construcción y mantenimiento de la comunidad, el valor diario de ser tú misme. Y todo eso requiere además ayudar a quienes en estas épocas reciben más odio y ataques reaccionarios (por ejemplo, las personas trans, a quienes se está utilizando como “blanco fácil” de esta ira), pero a lo mejor, si te faltan fuerzas, llega con que te des espacio para cuidarte un poquito. Permitámonos estar tristes también. No pasa nada. Si tú sole no puedes, podremos entre todes.
