Tiempo de lectura: 3 minutos

¿HASTA CUÁNDO VAIS A SEGUIR SIN LEER A MUJERES?

Esto va para vosotros, hombres. Sí, en serio, ¿hasta cuándo? Porque en marzo, con motivo del 8M, siempre vemos a muchos hombres hablando de esa gran pregunta: “¿Qué deberían hacer los hombres por el feminismo?”, pero a pocos haciendo. Vamos, que estamos un poquito cansadas de leer el enésimo artículo o hilo con una reflexión más que manida por estas fechas. En concreto, en lo referente a la literatura, que es el ámbito en que nos movemos, sacar a relucir la misma lista de mujeres escritoras a las que leer, como si fuésemos una rara avis entre las que, además, siempre se destaca a las mismas porque se ve que no hay más.

“Es que yo no me fijo en el género, sino en la calidad del libro”. Claro que no te fijas en el género, porque lo que lees por defecto son hombres y no te paras a pensar por qué. Por qué en la mayoría de géneros son ellos los que dominan (a no ser que nos vayamos a los géneros “feminizados”). Por qué los “grandes autores”, el canon universal está formado por hombres (que además responden a las características de hombre blanco, cishetero, occidental). Por qué estadísticamente siempre va a ser más probable que termines leyendo a un hombre “si no te fijas en el género”. “Yo también leo a mujeres, como por ejemplo…” y aquí hablarías de esa autora que “es mujer, pero es una excepción”, que diría Joanna Russ. La Buena y que, por tanto, puede competir al mismo nivel que los hombres en tu predominantemente androcéntrica biblioteca.

Pero ay, ¿y si hablamos de mujeres sáficas? Ahí la cosa todavía se complica más.  El nicho del nicho. Nosotras en LES somos todas mujeres sáficas y la editorial nació para publicar historias escritas por mujeres sáficas y protagonizadas por mujeres sáficas. Y las estadísticas no mienten. A nivel general se lee menos a mujeres, pero es que dentro del colectivo LGBTI+ también se lee menos a mujeres. E incluso si una persona cishetero se “atreve” a leer un libro de autoría y/o personajes LGBTI+ va a estar más predispuesta a leer a hombres que a mujeres. Sí, también las propias mujeres. Así que el círculo se va haciendo más y más pequeño.

¿Que por qué pasa todo esto? Machismo, andocentrismo, lesbofobia… Parece que concurren muchos motivos obvios. Al nombrarlos demasiadas personas torcerán la nariz y negarán ser esclavas de sus dictados a pesar de que, nos guste o no, nos afectan a todos. Ya dice el meme que “vivimos en una sociedad”. Así que ¿cómo vas a escapar de sus tentáculos si no haces el esfuerzo deliberado de querer buscar la literatura que más se encuentra en los márgenes? El sistema no te la va a ofrecer de primeras, eso está claro.

A menudo hay hombres que dicen no sentirse “identificados” con una protagonista mujer. Supongo que esto se puede aplicar igualmente a une protagonista LGBT+ o sáfica. Es curioso cómo históricamente las mujeres nos hemos cansado de leer a hombres o ver a hombres protagonizando todo tipo de historias sin que esto nos impidiese disfrutarlas. Es casi como si encontrarte lo masculino posicionado como universal limitase de alguna forma tu capacidad de ponerte en el lugar de otras personas y de disfrutar de una historia. Imagina entonces si nunca te vieses representado en nada. Porque muchas sáficas han crecido con esta realidad y era leer a hombres y/o a personas cishetero o no leer. Y matizamos, nuestra realidad va mucho más allá del sexo o el romance, que parece que hay quienes rechazan nuestra literatura porque piensan que se van a encontrar siempre sáficas sexualizadas.

Nos consta que hay hombres que hacen esfuerzos e incluso que se cuelan como lectores de LES cada vez más. También nos consta que nuestros libros son a menudo vendidos como una literatura de nicho que bajo ningún concepto puede interesar a un público generalista, por muchos palos que intentemos tocar. Y amamos a nuestro nicho, son las nuestras, pero también nos preguntamos ¿qué os pasa?, ¿hasta cuándo vais a seguir sin leer a mujeres… sáficas?