Es hora de pedir perdón a Safo. Cuando parece que avanzamos un pasito para delante, damos dos para atrás o viceversa; da la sensación de que cosas que estábamos empezando a afrontar con más seriedad dentro de nuestro colectivo, ahora recobran fuerza y vuelven a aparecer sus fantasmas. La transfobia, la bifobia… Cosas que nunca han desaparecido, por desgracia, pero que últimamente encuentran un caldo de cultivo en los discursos reaccionarios y vuelven a no estar tan mal vistas en según qué esferas de la comunidad LGBTIQ+. Porque no sé vosotres, pero yo últimamente veo por internet muchas más “bromitas” sobre “las mujeres bisexuales y sus novios” por parte de lesbianas u otras personas monosexuales (atraídas hacia un solo género) con ese regustillo a resquemor, a no eres lo suficientemente sáfica porque tienes novio. ¿No habíamos aprendido ya que la bifobia está fea?
Siendo este mes el Día Internacional de la Bisexualidad estaría bien que nos replanteásemos qué está pasando en nuestro colectivo y por qué normalizamos conductas que no deben normalizarse. Las mujeres bisexuales son igual de sáficas que las lesbianas, ni más ni menos, igual, no es una competición ni una cuestión de porcentajes ni tener un hombre por pareja borra su atracción hacia otras mujeres. No, tampoco se es menos sáfica por no haber tenido relaciones con mujeres, porque lo que define tu orientación es la atracción, no el acto en sí y las circunstancias de la vida te pueden llevar a solo haber tenido novios y estar felizmente con un chico. Pero vamos, que una persona bisexual no tiene que justificar su bisexualidad, no sé por qué estamos debatiendo esto a estas alturas.
Probablemente todo tenga mucho que ver con la ola de retroceso que estamos viviendo donde los derechos LGBTIQ+ se cuestionan cada día más. Y no solo desde fuera, también desde dentro del colectivo. Ahí tenemos las cruzadas transfóbicas de Drop The T o la Alianza LGB en Reino Unido, que defienden montarse su propia movida sin las personas trans. Lo terf ha hecho mucho daño. Porque además siempre se ataca a quienes son más débiles, para destruir un grupo se elige a su miembro más vulnerable. Otra cosa muy habitual es que quienes empiezan enseñando la patita contra una letrita, no tardan mucho en extenderlo a otras. Por eso también dentro del colectivo tenemos que hacernos fuertes, defendernos entre nosotres. Nos va en ello nuestra propia supervivencia.
Como yo no soy bisexual tampoco quiero hablar por las sáficas bisexuales, puede que esto sea solo mi propia percepción del asunto. ¿Qué decís quienes lo sois? ¿Veis que últimamente la bifobia dentro del colectivo ha vuelto a ganar terreno? ¿Estamos mejor o peor que hace unos años? Y sobre todo, ¿qué podemos hacer el resto de sáficas para no dejaros de lado?
Desde LES Editorial queremos seguir dando voz a historias de sáficas bisexuales. Y te deseamos un maravilloso Día Internacional de la Bisexualidad si es tu caso. Porque sin B no hay colectivo.
