Estamos en una época políticamente convulsa y en LES Editorial hemos hablado muchas veces de cómo la derecha y la ultraderecha suponen un peligro para nuestros derechos, especialmente ahora que están tan desatadas. Y hablamos tanto como sáficas y parte del colectivo LGBTIQ+ como mujeres. Especialmente en este mes de marzo en donde se reivindica el 8M como Día Internacional de las Mujeres y en el que estamos tan habituadas a ver el postureo de marcas o partidos políticos diciendo que se preocupan mucho por nosotras. Pasa lo mismo durante el mes del Orgullo.
Sin embargo, incluso estas “muestras de apoyo” (que sabemos que son falsas) están decayendo en los últimos años, entendemos que porque ya no compensa tanto cuando en la opinión pública está mucho más normalizada la LGTBIfobia. Ya no “vende” y no se puede utilizar como estrategia de marketing o electoral, a no ser que se pueda justificar de alguna manera. Ahí tenemos incluso a gente de VOX diciendo que son los que verdaderamente defienden a las mujeres con tal de atacar a otras minorías étnicas o raciales que quieren señalar como peligrosas, porque si pueden usarlo para reforzar su racismo desde luego que lo van a hacer.
Así llegamos a ver cómo se bombardean países o se cometen genocidios a la vista de todo el mundo bajo un montón de excusas ridículas, en general, que en dichos países “no respetan nuestros derechos” y que es nuestra misión evangelizadora ir allí a matarlos o algo por el estilo e imponer la ideología de Occidente, ya sabéis, la buena, porque son un peligro para la civilización. Estoy siendo sarcástica, claro, como si no estuviesen matando por igual a la gente LGBTIQ+ o a las mujeres de dichos países, o como si otras culturas o personas necesitasen ser salvadas a golpe de invasión y muerte. Trump y Netanyahu de la manito destruyendo Oriente Medio e instrumentalizando los derechos de las mujeres y del colectivo cuando les conviene.
Creo que no mucha gente se lo traga, a no ser que sean de tendencia conservadora y puedan utilizarlo para fardar como muches de sus votantes que autojustifican así su odio. Porque cuando tienes la cabeza comida por ideas racistas te vale cualquier cosa, aunque luego la realidad y los hechos demuestren lo contrario: que por supuesto que no respetan nuestros derechos ni buscan protegerlos, sino todo lo contrario. Así son las ideologías fascistas. Y si alguien piensa otra cosa, le recomendamos que haga un repaso a la historia o a las políticas que defienden cuando realmente les toca implantarlas. Si aún así sigues creyéndolo, tenemos una sorpresa para ti: ni te importan las mujeres ni el colectivo LGBTIQ+, incluso si tú mismo perteneces a estos grupos. A darle unas vueltas.
