Si ya has leído Sombras y otros lugares que recorrer por la noche, sabrás que el mundo que alienta en las páginas de esta novela es uno despiadado, gobernado por la oscuridad y en el que todo, en todas partes, grita peligro. Dándole vueltas a lo que haría un hipotético gobierno —o lo que pudiera quedar de él— para tratar de devolver la seguridad al país y recomponer las bases de una sociedad democrática, caí en la cuenta de las limitaciones que habría que enfrentar. La ausencia de luz implica la imposibilidad de que la información llegue a través de la televisión, del periódico o de internet, pero no a través de la voz.

Imagínate, por un instante, en la (aparente) seguridad de tu casa. No hay un ápice de luz. Todo está sumido en la más absoluta oscuridad. Afuera llueve y las gotas repiquetean con insistencia en las persianas cerradas a cal y canto de cada una de las ventanas. Llevas dos meses encerrada, aislada de todo y de todos. La comida escasea. Los pocos víveres de los que has ido haciéndote acopio durante las últimas semanas están a punto de consumirse. No sabes a dónde acudirás después. No conoces ningún lugar donde aún quede algo que llevarse a la boca. Buscarás en contenedores, arañarás los envases vacíos y no encontrarás nada, salvo, tal vez, un regusto a descomposición y podredumbre. Además, afuera están los otros: jaurías de personas sin ningún tipo de código moral que harán lo que sea (lo que sea —ese loquesea que se te clava en el pensamiento con insistencia dolorosa, porque a base de repetirte las tres palabras, de fundirlas en una, las has dotado casi de vida propia— de verdad) que se les antoje contigo.

De pronto, un ruido, envuelto en estática, rompe el silencio. Viene de fuera, no sabes exactamente de dónde. Es una voz encapsulada, con cierto tono metálico. Alzas la persiana apenas unos milímetros, lo justo para asegurarte de que es noche cerrada. Lo es. La levantas unos centímetros más, lo suficiente como para que, al abrir la ventana, te llegue con claridad esa voz desacompasada, algo rota, cansada. Es una voz de mujer, irreconocible. Te habla a ti. Os habla a todos. Y tiene un mensaje importante que trasladar, aunque tal vez insuficiente. Abres los oídos, cierras los ojos.

Escuchas.
COMUNICADO DEL GOBIERNO EN FUNCIONES
Octubre de 2024
[Para su radiodifusión por cualquier canal disponible]
En un mundo sometido por la oscuridad, los peligros a los que nos enfrentamos son, sin lugar a dudas, muchos. Hemos tenido que aprender a convivir con las sombras, seres despiadados cuyo comportamiento violento e impredecible resulta, hoy por hoy, de sobra conocido. Al mismo tiempo, hemos sido testigos de cómo sucumbíamos como sociedad. No hay duda de que nos asedia el desgobierno, por mucho que unos pocos estemos luchando por restituir los pilares básicos de nuestra democracia. Allá donde miramos, impera el caos. Nuestras instituciones han colapsado y todas las estructuras sociales en las que confiábamos se han venido, definitivamente, abajo. En cada barrio, distrito y ciudad, se han creado pequeños grupúsculos de personas armadas, guiadas por un carácter fundamentalmente violento y que, sirviéndose del caos imperante, atacan, rapiñan e imponen su ley a golpe de puño.
Este comunicado no tiene otra intención que ofrecer una chispa de esperanza y servir de guía al ciudadano de a pie, a aquellas personas que aún creen en que una sociedad justa y libre es posible, para proveerlas de una serie de consejos que puedan ayudar en su día a día.
Muchos nos habéis preguntado por el origen de las sombras. Muy a nuestro pesar, debemos reconocer que desconocemos este dato. Disponemos, en la actualidad, de un número creciente de obras al respecto, en su mayoría radiodifundidas por editoriales efímeras, entre las que destacamos lo nuevo de Editorial Solaya, un ensayo de la escritora uruguaya asentada en España Mariana Cepeda que lleva por título Aproximación solipsista a la existencia de las sombras, y que consideramos de obligada escucha. También contamos en nuestro catálogo con un puñado de fanzines sonoros especializados que indagan en la génesis de las sombras y tratan de explicarla con mayor o menor fortuna, trazando de manera somera, aunque convincente, su evolución desde el inicio hasta nuestros días. Todas estas obras se distribuyen mediante onda corta en diversos canales de radio que pueden ser consultados en las asociaciones vecinales bajo el boletín de índices SOMBRAS 4. Solo debéis acudir a una de ellas y pedir a un voluntario que os recite los títulos recogidos en dicho boletín, escoger aquel que sea de vuestro interés y solicitar la frecuencia de radio en que se emite.
No nos cansaremos de recordar que el único método de protección efectivo contra las sombras es la oscuridad. Sin luz, no puede haber sombra. Ahora bien, somos conscientes de la importancia de la luz para nuestra supervivencia como especie y es por ello que hemos puesto en marcha una serie de experimentos y propuestas de muy diversa índole con distintos espectros de luz. Esperamos obtener resultados a corto plazo que poder trasladar al resto de la población. De momento, por precaución, es imperativo que evitemos la exposición a cualquier fuente de luz.

Somos conscientes de las dificultades que entraña realizar cualquier tipo de tarea, por mínima que sea, en plena oscuridad. Somos también conscientes de que, a estas dificultades, se suma también la inestabilidad social en la que se encuentra sumido nuestro país. Os pedimos que, en la medida de lo posible, pospongáis cualquier salida al exterior y que, en caso de ser estrictamente necesario, tratéis de hacerlo en grupos lo suficientemente numerosos como para protegeros de posibles ataques de rapiñadores y agrupaciones violentas. Las comisiones ciudadanas ya han comenzado a repartir víveres y material de supervivencia básico. Aun con todo, si abandonáis vuestro hogar por necesidad e, inesperadamente, os veis en una situación de peligro, huid. Si no podéis huir, gritad. Recurrid a la defensa solo en caso de extrema urgencia, pues recordad: el uso de la violencia solamente engendra violencia.

